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LA RELACION DE PAREJA
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Buenas a todos.
Hoy os quiero hacer partícipes de una reflexión que se me ha venido a la cabeza, después de cumplir mi primer año de vida en pareja. Y es que, desde que me eché novia hace ya un par de años, le he estado dando vueltas a lo que es la pareja. Si, ya sé que hay estudios con mucha enjundia, realizados por los expertos de Cosmopolitan y por los especialistas de la revista de Ana Rosa, pero al igual que Van Dame en sus películas de culto, yo necesitaba encontrar la respuesta a mi gran pregunta.
¿Qué carajo es una relación de pareja? ¿Para qué sirve? ¿De donde venimos? ¿A dónde vamos? ¿Estamos solos en la galaxia, o acompañados? Esto último es de una canción de Siniestro Total.
Primero empecé buscando el significado de esa relación, en la propia palabra que lo define, PAREJA, así, en mayúsculas y bien gordo para que todos lo veáis. Pareja viene de PAR, que son dos. Lo que no he acabado de entender, es el significado de EJA, aunque creo que lo pusieron al final, porque quedaba muy corto decir a tus amigos eso de, “es que ahora somos par”. Hombre, visto así, puede que tenga su razón de ser. Pero no me convence.
El caso es que, como no acababa yo de estar contento con mis disquisiciones, y con lo que se me ocurría, seguí indagando en las profundidades de la palabra, y de sus posibles significados y me dí cuenta de que estaba equivocado en el planteamiento inicial. PAREJA no viene de PAR y EJA, no señor. PAREJA viene de juntar PA y REJA. Y aquí está lo peor de todo, reja al contrario de lo que algunos de vosotros pensáis no tiene nada que ver con la cárcel. Si, ya sé que lo tuyo parece una cárcel más que una relación, pero ten en cuenta que podría ser peor. Si, podrías estar quedándote calvo como yo.
Pues no, reja en este caso no significa nada de eso, REJA, es una palabra comodín. Y PA, viene de acortar PARA, si, si. No os sorprendáis. Yo lo descubrí después de casi un año de convivencia.
Y una de las posibles acepciones de reja es, LA CASA. Así de claro. Con lo que una relación de pareja, no es una relación de dos personas, entre sí, si no una relación de dos personas PARA LA CASA. A que ahora entendéis el sentido de mis análisis.
Voy a poner unos ejemplos muy sencillos, y así veréis lo acertado de lo que digo.
Un tío como yo, viviendo solo en un piso de alquiler. Llega el mes de Junio, y cobro la paga extra. ¿A qué la dedico? Hombre, está claro. Me voy de vacaciones con mis colegas a Ibiza a darlo todo. Un mes de cine, durmiendo en la playa, tomando mis cervecitas, las tapas, una copa, o dos, o trece. ¿Qué no tengo donde dormir? No pasa nada, en verano en el mediterráneo se está de fábula durmiendo en la playa.
Cuando estás viviendo en pareja, lo más probable es que ya tengas que pagar una hipoteca, y el mes que llega una paga extra, ¿a qué dedicas el dinero? Exactamente, a pagar parte de la hipoteca. ¿Veis? El dinero se destina para los intereses de la pareja, para la casa.
Antes de tener pareja, mis amigos venían a casa y disfrutaba de su compañía sin preocuparme de nada más. Todos alababan el gusto con el que apilaba mis colecciones de cd’s, en aquella esquina del salón. Lo que no sabían era que los tenía puestos allí, porque con su peso impedían que se escaparan las pelusillas que escondía justo detrás de la torre de cd’s. e incluso alguno de ellos, que luego acabaría siendo ingeniero, se sorprendía del maravilloso equilibrio con que se sujetaban mis libros, al pie del sofá.
Ahora no me apetece que vengan mis amigos. Cada vez que quiero invitar a alguien a casa, a cenar, o a comer, nos pasamos la tarde, o la mañana trabajando en pareja, para la casa. Porque, claro. ¿Cómo vas a tener la casa desordenada? ¿Qué van a pensar de nosotros, si lo tenemos todo manga por hombro? Hombre, yo creo que si la ven desordenada pensarán que nos dedicamos a cosas mas importantes, como el sexo, y…, el sexo. ¿No?
Aunque me da la sensación de que la excusa del, qué van a pensar de nosotros, es mentira, a mi me parece que lo que le preocupa es lo que piense la casa.
Yo nunca recibí quejas de mis amigos. Oye, que suelta polvo el sofá de la que te sientas, no te muevas mucho, que no se nota tanto.
Por otro lado mis libros nunca se quejaron por estar apilados en el suelo. Es más, creo que hasta estaban más contentos. Ahora los pobres están todos encerrados en una estantería klanderplas que me tuve que comprar en Ikea. Lo único bueno que le encuentro a esto de vivir en “para la casa” es que me ahorro algo de dinero en luz. Si, si. No os podéis imaginar la cantidad de luz que entra desde la calle cuando tienes los cristales limpios. Los de mi apartamento de soltero nunca supe si es que los habían puesto traslúcidos los constructores, o es que estaban llenos de mierda. Y si, también es cierto que se puede mirar a través de ellos y ver a la gente que pasea por la calle.
También es cierto que ahora que vivo en pareja, tengo una dieta más variada. Tengo menos sitio para mis cosas, pero he descubierto cosas maravillosas como, la comida caliente, lo útil que resulta la plancha para no salir a la calle hecho unos zorros, y la práctico que resulta descongelar el congelador al menos una vez al año. Es increíble la cantidad de cosas que entran en aquél cajón. Y yo que pensaba que su única utilidad era la de acumular hielo para echar a los gin tonic, pero claro, ahora además de tener unos cubitos de hielo metidos, tengo espacio para congelar la comida que preparamos los fines de semana.
¿Sabéis qué os digo? Que a lo mejor no está tan mal esto de vivir en pareja, o para la casa. Lo único que me molesta es que nos pasamos más tiempo quitando el polvo, que echándolo y eso si que no lo llevo bien.
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