A Martín siempre le gusto viajar, pero más alardear ante sus amigos de sus viajes por todo lo ancho y largo de este mundo, como solía decir. Sus amigos estaban convencidos de que Martín disfrutaba más contándoles el viaje que con el propio viaje en si.
Sus amigos hartos de tanta petulancia decidieron darle una lección. Y así fue como le prepararon un viaje que nunca olvidaría.
El destino seria exótico y el más deseado por Martín: las playas de Bali con una duración de una semana. Empezaron los preparativos excluyendo a Martín de los detalles que no debía saber. Condición sine ecuánime era que irían solo hombres. Jose llevo comida y bebida a la casa del pueblo, para poder afrontar una semana sin salir de ella. Adolfo, medico y buen conocedor de la farmacología prepararía la segunda parte de este viaje, porque sí esté viaje iba a consistir en dejar sedado durante toda una semana a Martín.
Diego, el informático del grupo, se encargo de realizar un Dvd que no le fue difícil hacer: “Cortar y pegar”. El resultado fue un macro reportaje de todos los amigos en escenarios tailandeses. Hoteles y playas en las que aparecían todos ellos en actitud de diversión.
Lo mejor de todo fue el despertar de este sueño inducido: El escenario en el que se encontraban Martín y sus amigos era una sala del aeropuerto de Madrid Barajas, en la T4, en el área de llegadas.
Durante todo el viaje de vuelta a casa, los amigos no hacían más que recordar las anécdotas del viaje, lo bien que lo habían pasado. Martín medio dormido y con un gran dolor de cabeza no recordaba nada de lo que sus amigos decían. Pero eso sí a pesar de costarle un gran esfuerzo, les reía las gracias.
—Seguro que por la presión del avión no recuerdo nada, pensó Martín.
Martín, miraba al resto de los compañeros y los veía con buen color de piel, bastante morenos, pero él sin embargo se encontraba blanco.
Según fueron pasando las horas él seguía sin recordar nada, pero orgulloso como era, no iba a reconocerles que no recordaba a la tailandesa, ligera de ropa, que aparecía con él en la foto en una actitud un poco peculiar y bastante cariñosa.