Título Original: The tenderness of Wolves, Stef Penney, 2006. Traducción: Ana María de la Fuente. Editorial: Salamandra. 444 páginas, 21€.
Margaret Atwood dice que la geografía del autor condiciona su escritura. Probablemente sea cierto y más importante de lo que creemos. A su vez, la geografía interna de un libro, el paisaje geográfico en el que se enmarca, condiciona la psicología de los personajes y el devenir de la narración. Así como en el cine una u otra luz, un vestuario o una forma de hablar traen su propio significado, en la literatura el dónde se desarrolle una trama no será casual y acarreará su propia historia.
“La ternura de los lobos” se desarrolla en el norte de Canadá, en Invierno y en el siglo XIX. Comienza con un asesinato, descubierto por una mujer, y la inmediata desaparición del hijo adolescente de ésta, considerándosele el principal sospechoso. Se inicia, entonces, una búsqueda (la del chico, la del asesino), una averiguación (el misterio del asesinato: ¿quién?, ¿por qué?), y una trama detectivesca e intrigante, cuanto más que el siglo pasado nos permite varias licencias, al no existir análisis ni rigores científicos ni justicia policial burocrática. Nos encontramos ante una mezcla de Sherlock Holmes con Jack London, interpretado por una mujer, y con la novedad actual de varias voces narradoras superpuestas.
Poco a poco comienzan a aparecer más personajes con sus propias biografías. La trama se enreda aún más, pues todos guardan relación con el misterio, y los secretos de unos y otros atrapan nuestra atención pero sobre todo nuestra compasión, porque los personajes son humanos y nuestro interés va más allá que la resolución del misterio. Es más, la resolución del misterio será una excusa para hablar de la soledad del Hombre.
El hombre y la tundra nevada, la soledad y el paisaje inhóspito. Todos confluyendo en uno.
Y es una novela vertiginosa en la acción, y se trata de un libro rápido. Hay pequeñas historias y misterios que van apareciendo y luego entretejen y completan la trama principal, y acompañan a las dos historias de amor que atraviesan el libro. Dos historias de amor imposible. Dos historias a las que se les reserva el final más trágico de todos.
Primera novela de Steff Penney, asombra la capacidad de su lenguaje, adecuado para el siglo pasado y sencillo como el que utilizan los indios de los que habla. Conmueve su conocimiento del alma humana, de la psicología del hombre, de sus mezquindades y miedos. Pero sobre todo fascina la creación de un personaje femenino único, la señora Ross, valiente no sólo en sus acciones (se va con un hombre que no es su marido, sola, a buscar a un hijo que admite que no la quiere, atravesando la nieve a pie, durante días y kilómetros) sino también en su mente, capaz de confesar ante el lector y ante ella misma sus debilidades, sus locuras, sus diferencias respecto a todo el mundo. Su más terrible soledad.
Ganadora del Costa Book of the Year Award, éxito de ventas rotundo, debut cautivador, es “La ternura de los lobos” una obra valiente, fascinante, y a la que recibimos con gratitud.
