Título Original: For a girl. Nick Hornby, 2009. Traducción: Jesús Zulaika. Editorial Anagrama. 304 páginas, 18,50€.
Nick Hornby lleva tantas historias con la voz del treinteañero perpetuamente adolescente, que nos cuesta percatarnos que esta vez estamos ante un adolescente de verdad. Sin diferir mucho de sus personajes habituales, e incluso con mayor sentido de la responsabilidad, el protagonista, Sam, nos relata las tribulaciones en las que se ve metido por un sencillísimo error, y todas las consecuencias que tal error acarrea.
El estilo del autor, siempre humorístico, resta seriedad a una novela que posee las características de un drama social: adolescentes embarazadas; diferencias sociales; padres divorciados; injusticias y desarraigos. Hornby le quita hierro al asunto y escribe un libro realista sin dejarse llevar por la tristeza. Con un recurso mágico (y es la primera vez que el escritor utiliza algo del mundo maravilloso en sus novelas; quizás se permita la licencia por englobarse ésta en el género juvenil) bastante original, el autor quiere enseñarle a Sam la máxima del “todo pasa”, muy importante para un adolescente, a quien un curso escolar se le asemeja toda una vida.
Debido a la edad del protagonista echamos en falta el cinismo habitual del escritor, pudiendo parecernos, en una primera lectura, que su escritura se ha vuelto algo más blanda o almibarada, aunque no es así. Hornby relata cosas muy duras, y desde una perspectiva más inocente, pero sobre todo más desigual (puesto que un joven no tiene tanta capacidad de maniobra como un adulto), y el lector asiste a auténticas peleas verbales en las que Sam se nos presenta como otra víctima más que repite (y paga) los errores adultos.
Poco convencional en el planteamiento, se echa en falta algo de estructura en el texto. Cierto que Nick Honrby no parece nunca moverse en un registro habitual de presentación-nudo-desenlace, pero la sucesión de escenas tampoco es lo suyo y quizás en esta novela proliferen demasiado. Y el mensaje que nos quiere transmitir es demasiado sencillo como para que cale hondo. Si en “Cómo ser buenos” el escritor había alcanzado una hondura magistral acerca de la vida suburbana de los adultos de los 90, en “Todo por una chica” se limita a las llanuras, a pasear por la superficie, a dejarse llevar. No es el mejor de sus libros, desde luego. Pero aún así, una lectura recomendable.
