En este octavo número de la revista nos hemos vuelto, si cabe, predecibles. A finales del pasado año decidimos, por fin, aplicar un poco de sentido común a este divertimento e imponer un calendario fijo de publicación. En otras palabras, fijar unas fechas y cumplirlas. Hasta ahora vivíamos a salto de mata, publicando nuevas entregas cuando alguien recordaba que hacía ya un tiempo que no salía la revista y poniendo unos plazos de entrega más que flexibles. Al fin y al cabo, no se trata más que de una actividad entre amigos, algo liviano y divertido. Así pues, nos hemos vuelto serios, predecibles y, si cabe, un poco más constantes. Hemos madurado y dejado atrás los juegos.
En esta nueva etapa, que durará todo este año 2010, publicaremos un nuevo número todos los días quince de los meses impares. Es un nuevo reto que, sin duda, nos dará constancia y tesón y nos permitirá aprender algo más que las técnicas de escritura: a vencer a la temida página en blanco.
Sólo me cabe esperar que estos cambios ayuden y enseñen y desear un feliz 2010.
