Cómo ser buenos

Título Original: How to be Good. Nick Hornby, 2001. Traducción: Jesús Zulaika. Editorial: Anagrama. 10€, 330 páginas.

Los propósitos de año nuevo, tan de actualidad, suelen englobar cosas que dependen de nosotros, de nuestra actitud. Quizás el motivo intrínseco no sea tanto mejorar como persona sino progresar en calidad de vida, aunque siempre los hacemos supeditados a actuaciones que, si lleváramos a cabo, nos ayudarían en nuestro propósito. Otra cosa es que no pasen de enero.

La protagonista de esta historia, Katie Carr, en cambio, tiene muy claro qué desea ser mejor. Está harta de la falsedad de su vida, del amargor, de las tendencias mezquinas, y sobre todo, está saturada de su marido, un escritor de columnas iracundas que ha hecho del sarcasmo (la forma más vil del ingenio) el tono habitual de sus diálogos. Katie desea comenzar sus días con menos amargura, dejar de analizar los defectos de los demás, tomarse la vida menos en serio y ser algo más generosa con el prójimo (aunque realmente ella está relativamente satisfecha de sí misma y lo que aborrece es la actitud desdeñosa que ha ido adquiriendo su esposo a medida que pasaban los años).

Y su deseo se cumple.

¿Qué pasa cuando alguien decide ser bueno? Virtuoso de verdad. Persona ejemplar con mayúsculas. Bondadoso hasta la saciedad, no una simple variación en el carácter. Bueno, honrado, ético, ecuánime, cabal. Siendo adulto, además, y en la mitad de la existencia de uno. Y no yéndose a Camboya o a Gabón a cuidar niños soldado, sino quedándose en Londres, rodeado de la gente que te ha conocido en tus primeros 40 años y cree que eres, aunque algo capullo, relativamente normal.

De esta premisa parte Nick Hornby para escribir una novela en la que la crisis de una pareja pasa a un segundo plano frente a la perpetua búsqueda de la felicidad de todos nosotros. Una novela en la que las situaciones cómicas que se producen cuando alguien quiere ser “bueno”se mezclan con la posterior lectura dramática que de todo ello se deduce. Con un tempo perfecto, y la dosis adecuada de ternura y humor, Hornby escribe un impecable ensayo sobre la depresión, el mundo interior y la soledad de todo ser humano. Escrito antes que su obra maestra “En Picado”, probablemente los sabores de éste sirvieron como preparatorio para colegir el tono adecuado de humor, horror, felicidad y tristeza que se produce al querer mejorar, al querer salirte de tu vida para siempre, de intentar cambiar sin que todo el mundo alrededor se derrumbe.

Primer protagonista femenino de Honrby, ha sabido captar la insatisfacción constante de una mujer sin caer en el maniqueísmo, además de dotarla de la sensatez y del buen sentido, frente al infantilismo absurdo del marido. Inmisericorde con los hombres y poco amable con las mujeres, el libro se salva de la amargura gracias a la siempre humorística escritura del autor, que llega a arrancar verdaderas carcajadas en determinadas secuencias.

Con un final abrupto, algo desencajado, quizás porque la narración se le fue yendo de las manos a medida que se emocionaba, la lectura de “Cómo ser buenos” nos deja con algo de desasosiego, nerviosismo, como si algo nos fuera a suceder pero no supiéramos discernir exactamente qué peligro es.

 

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