El café de Crossroad

Título Original: The Crossroads Café (2006, Deborah Smith). Traducción: Mª Rosario Martín Ruano y Mª Carmen África Vidal Claramonte. Editorial: Booket. 491 páginas, 6€.

El argumento de “El café…” está lleno de errores. Comienza con un flashback, tan mal hecho que nos cuenta en un párrafo lo que ha ocurrido, y luego utiliza 100 páginas para dar explicaciones. Esas explicaciones (un hombre que ha perdido a toda su familia en el 11S, una bella actriz que por un accidente está desfigurada. Ambos huyen a un pueblo en las montañas y tienen como punto de encuentro un café), alargadas innecesariamente y excesivamente tópicas hacen que lleguemos a la mitad del libro preguntándonos qué es lo que quiere contar la escritora. Y la cuestión es que la escritora quiere contarlo todo.

Denuncia la esclavitud de la mujer a la belleza (sí, pero la prota sigue siendo guapa); denuncia los niños maltratados (hay por ahí un par de ellos, que no sabemos qué pintan); denuncia la vida de oropeles frente a la sencilla (tanto la prota como “el proto” son ricos, debido a sustancias indemnizaciones. Así debe de ser bastante fácil refugiarse en las montañas). Deborah Smith no tiene ni idea de lo que quiere contar, y el problema es que además es incoherente. Para hablarnos de la maldición de la belleza nos habla de eso, de la maldición de la belleza. Nos explica lo que nos quiere contar porque es incapaz de sacar un argumento con el relato mismo. Se dedica a dar tumbos en una narración sensiblera, predecible y con párrafos sonrojantes por lo pésimamente escritos, como si fuera una adolescente la que estuviera desgranándonos la historia.

Best-seller en América desde hace años, recién descubierta en España, ha pasado directamente a una edición de bolsillo que hasta resulta cara para sus casi 500 páginas.

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