Editorial

Buscando efemérides del 30 de junio, día que se publica esta revista, aparece la derrota de Hernán Cortés a manos de los aztecas la noche del 30 de junio de 1520 en Tenochtitlán (hoy Ciudad de México), denominada “La noche triste”. Hacer un paralelismo con el oficio que aquí compartimos es fácil: tribulación. Tanto en su acepción de congoja como de adversidad, los que componemos este taller virtual sabemos un poco de tribulaciones, de derrotas, de noches tristes, de dudas, de tormentosos sueños que se rompen más allá del papel y de luchas encarnizadas para transcribir todo aquello que queremos contar.

Hoy estamos embarcados en el beligerante proyecto de escribir una novela, cosa impensable para algunos hasta un momento antes de ponernos con ello. Nos adentramos en territorio enemigo con el arsenal a nuestro alcance, que casi siempre es insuficiente, pero lo bueno de pelear por lo que uno quiere es que van apareciendo nuevas armas por el camino, y que muchas veces el tesón es más efectivo que la más afilada de las espadas.

No sabemos qué pasará en este particular combate, si está perdido de antemano o saldremos victoriosos. Pero hemos de pensar siempre que nuestro proyecto no acabará en derrota, porque nunca se lucha para perder. Y en realidad, puede que dejemos en el camino sangre sudor y lágrimas, y atravesemos noches tristes en las que nos parece que nada tiene sentido o que nos estamos equivocando, y perdamos tantas batallas que nos sintamos prófugos de todo. Pero nunca, nunca, perderemos la guerra. Porque en ella revolotean como estandartes todas aquellas páginas que forman ya parte de nosotros. Y eso es siempre una victoria.

Yose Álvarez-Mesa. Junio de 2009.

Comments are closed.