Mi vida sin Hailey

Ficha Técnica: 2008, Jonathan Tropper, Horizonte Ficción. Título Original: How to talk to a widower. Traducción: Beatriz Martínez Ruiz.

Si Helen Fielding, con su “Bridget Jones”, fue la creadora de un nuevo género que se acuñaría bajo el término de “Chick-lit”, ¿qué sería Nick Hornby? ¿Qué nombre acabaremos utilizando para englobar novelas escritas por treintañeros cuyos protagonistas son hombres atormentados con predisposición a quedar en ridículo mientras nos lo cuentan en un tono irónico?
“Mi vida sin Hailey” podría englobarse en este venidero género literario, y como suele ocurrir, no es tan bueno como su creador. Mientras en las novelas de Hornby bajo un desorden casual se encuentra siempre una novela clásica (arranque, nudo, desenlace) en la que el protagonista acaba creciendo, Tropper se limita a las escenas atropelladas, a la presentación de personajes estrambóticos que no avanzan en toda la narración.
Tropper, además, es norteamericano. Y como tal, sus situaciones nos parecen mucho más alejadas que la de un escritor inglés. Las familias se abrazan y lloran en público; hay brindis cursis en las ceremonias de boda y los hermanos se dicen “te quiero” y se preguntan cómo se sienten. A un lector europeo siempre le quedará la duda de si en EEUU realmente ocurren estas cosas, o es el modelo estándar que llevan años vendiéndonos y que es el elegido por el autor para mejor vender su libro.
Hay, pues, en “Mi vida sin Hailey”, falta de credibilidad. Sus situaciones nos resultan graciosas porque lo son, no porque nos haya hecho gracia cómo nos lo ha contado. Así, mientras Honrby es capaz de hacernos reír con un intento de suicidio (y llorar, y pensar sobre ello), Tropper sólo nos transmite que es probable que uno lo pase fatal cuando se le muere la mujer en un accidente de avión, pero que la vida tiene un montón de cosas por las que luchar. No es serio que una novela escrita en primera persona por alguien que se supone destrozado nos haga reír. Y la verdad es que no lo consigue, pero el sólo hecho que lo haya siquiera intentado rechina un poco.

One thought on “Mi vida sin Hailey

  1. Boquiabierto me quedo con tu sesudo análisis sociológico sobre las costumbres americanas e inglesas, y sobre qué es lo que conecta con los españoles. No sé qué conocimiento tienes de las dos culturas, pero en fin, aunque te resulte increíble, creo que ingleses y españoles tenemos tantas o más diferencias, que con los americanos. Sospecho que te subirías por las paredes con un capítulo de Hornby en el que una familia inglesa tomara el té :D Supongo que entonces no podrás disfrutar de novelas indias, por ejemplo, ambientadas en una familia de Bombay, con usos y costumbres diferentes a los nuestros.

    Usas el plural mayestático no sé si por mero estilismo, o porque no te crees lo que dices, porque sinceramente, viertes opiniones difíciles de creer.

    ¿Qué Mi Vida Sin Haley acusa falta de credibilidad?
    ¿Qué adolece de falta de planteamiento, nudo, desenlace? Habría que verlo, pero por si no te has fijado, la novela clásica y la forma clásica de escribir novelas, hace mucho tiempo que ha sido desbancada como la única forma de hacer las cosas. Lee autores contemporáneos y me cuentas.
    ¿No es serio hacer humor de la tragedia? Evidentemente, hacer cualquier tipo de humor, por definición, no es algo serio. Ahora, si lo que quieres decir es que Tropper ha roto alguna regla del buen gusto al intentar hacer chiste con el drama, entonces creo que tiras a la basura un gran número de historias geniales llevadas al cine y al papel. Cuando un autor es capaz de emocionarte y acto seguido, con la lágrima todavía fresca, te hace sonreir, entonces ese autor es un genio. No sé si escribes más allá de éste blog, pero me gustaría que probaras a escribir algo que remotamente fuera capaz de provocar emociones tan encontradas con lo que hace Tropper.