Jamás vi un día tan hermoso y tan cruel. Sólo son las 10 de la mañana y el sol ya calienta, un sábado espléndido para el que lo pueda disfrutar porque yo estoy sufriendo como nunca. Me gustaría ir a la playa con Javi y estrenar el bikini azul que me regalaron ayer mis padres pero ya veremos, de momento estoy deseando llegar a casa para hacer la prueba; antes tendré que leer las instrucciones a ver de qué color se tiene que poner la tira para dar positivo. Mira que lo estuve pensando antes de hacerlo, los días anteriores porque en ese momento pensé más bien poco y, al final, todo puede salir como siempre me decía mi madre: “Cuidado, Cris, no tengas relaciones sexuales sin preservativo o sin tomar la píldora del día después porque la primera vez ya puedes quedar embarazada”. Ahora sé que tenía razón. Javi me aseguró que iba a tener cuidado para que no ocurriera nada y le creí. Cuidado ninguno, lo que le importaba era pasarlo bien, yo ni siquiera pude disfrutar por el miedo que tenía. Esto me pasa por ser mujer; ellos tienen una suerte que no se merecen, se lanzan a tumba abierta con la seguridad de que no les va a pasar nada y nosotras a sufrir las consecuencias. Esto es horrible, a mi madre no le puedo decir que se me retrasó la regla dos días porque me echaría a llorar, tendría que contárselo todo y ella se lo diría a mi padre. ¿Y qué hago si estoy embarazada? No puedo tener un hijo, ayer cumplí 15 años. ¿Qué haría con él si casi no sé cuidar de mí misma? No quiero ser madre porque se me acabaría la vida, la de verdad, la de salir y no tener más responsabilidad que estudiar y cumplir unas cuantas normas para que mis padres me dejen en paz. Ellos nunca aceptarían la otra solución, la del aborto, con lo religiosos que son cualquiera se lo insinúa. No puedo ni imaginarme con un niño en brazos y mucho menos decírselo a Javi, se echaría a reir, hay que ver lo infantil que es. Si aceptase la responsabilidad tendríamos que seguir yendo al instituto y ejercer de padres por las tardes pero ¿quién se iba a ocupar del niño por las mañanas y de dónde sacaríamos el dinero para mantenerlo y vivir juntos? Pase lo que pase no volveré a salir con Javi, que se busque otra para sus fantasías sexuales, las tiene a montones, las fantasías y las chicas. Susi, sin ir más lejos, está deseando atraparlo para ella sola, pues que le aproveche, conmigo se le acabaron las experiencias.
¡Con lo cerca que está la farmacia de casa y hoy me siento como si hubiera recorrido cientos de metros!
–Cris, necesito entrar en el baño ¿Vas a tardar en salir?
–Dos minutos, mamá. Es que me acaba de venir la regla.
