Quietud, silecio, calma. Así, a primera vista, la fotografía se torna fría y azul, débilmente iluminada por la farola y con la mayoría de las figuras vistiendo colores oscuros. La figura central, además, contrasta sobre un cielo que presagia tormenta y cuya postura, mirando al horizonte, serena y ausente.
Luego, tras volver a mirar la fotografía, la certeza de la tormenta lo invade todo y, con ella, la sensación de frío.


Qué hermosura!