El reloj

De haberlo sabido, tal vez no hubiera cogido la manzana.

—Buenos días, Juan Pablo.

—Buenos días, mamá: contesta él mientras besa a la única persona a la que permite llamarlo así, para los demás es “Janpol” desde los lejanos días de su adolescencia rebelde.

—No voy a desayunar, me llevo esta manzana.

—Una manzana, pues si qué…

—Hoy voy en coche… tengo una cita.

—Ya… la colonia te delata, ¿vendréis a cenar?

—Hoy no, tal vez el próximo viernes.

­­­­­­­­­­­Sale deprisa, sonríe pensando en su encuentro con Alba y sus manos y sus besos de mariposa y sus palabras dulces…

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