Corto y cambio

El sonido del despertador puso en marcha los cinco sentidos de Unai. Hora de levantarse. Se deshizo de aquel molesto pitido pulsando un botón gris desgastado y se levantó de la cama dejando atrás una noche llena de fantasmas. No importaba el pasado, ni las antiguas pesadillas que dejaría en él, aquel sería el primer día del resto de su vida.

Tenía una entrevista de trabajo a primera hora de la mañana, si bien no era lo que soñaba, al menos era un trabajo decente, así que se ducho, se afeitó, y se enfundó su mejor traje recién planchado. Cuando se miró al espejo apenas pudo reconocerse. Sabía que detrás de su indiscutible buena presencia habitaba un ser resentido y egoísta, incapaz de hacer algo por alguien que no fuese él mismo. Pensó que también debería cambiar eso. Paso a paso, se dijo. Se ajustó la corbata al cuello y practicó durante unos minutos la mejor de sus sonrisas. Luego, se colgó la chaqueta del hombro, cogió las llaves y después de comprobar tres veces que todo estaba bien cerrado emprendió el viaje hacia su nueva vida.

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