Apología de un adiós

Sé que la vida es el hoy
ya que el ayer son recuerdos
y, el mañana, simples deseos.
Sé que los senderos de luz
marcan caminos a seguir.
Sé que las estrellas lloran.
Sé que tu vida se apaga.
Luz de atardecer que en el umbral
de una sombra perdida
clavas tus sueños de frágiles deseos;
son presagios de añoranza o locura.
En mis ojos fuiste vida y
en mi corazón tortura;
análogo a la nostalgia o,
claramente, al amor.
En mi corazón marchito
busco la noche de tu cuerpo,
y encuentro migajas de rocío herido
que vagan entre luces en sombras.
Son gemidos de terciopelo rojo
los que en mi mano ensangrentada
acunan la serena noche y
tiemblan con el alba.
En mi excéntrica arrogancia
quiero amarte y acaricio el vacío
de la sombra que me aflige
con sus inscripciones de abandono.
Toco las calladas voces
que reposan inertes en tus labios
con suspiros que palpitan en el infinito.
Son océanos de silencios pasados;
son peregrinos de las noches
y los días que se cierran como libro ya leído.
Tengo tristeza en la memoria y en el alma,
el dolor me aflige por caminos
que no anduvimos hacia
la puerta de un adiós traidor.
Una dulce niebla envuelve mis tormentos;
es el viento refugiado en la oscuridad
el que abate todas las esperanzas.
La muerte, con engaño te elige
y contemplo
cómo muere tu amor en el silencio.

One thought on “Apología de un adiós

  1. Me gusta que nos muestres otras facetas de tu escritura. Se ve que plasmas mucho sentimiento, triste pero genial.