Bio
Nacida en Madrid en 1962, esta escritora y traductora española debutó en 1996 con su novela “Veo, veo” (ed. Anagrama), un relato posmoderno considerado hoy “novela de culto”. Además de ser una de las pocas autoras de ciencia-ficción en nuestro país (con su segunda novela, “Planeta Hembra”), tiene un estilo altamente influenciado por la cultura comercial y nuevas tecnologías. Su tercera novela “La historia de siempre jamás”, ha tenido un éxito tan inesperado como apreciable, permitiéndole limitar sus apariciones en prensa y trabajos en la privada (Salvat, Warner, Microsoft) para dedicarse de lleno a su cuarta novela.
¿Le gustaría acercarse a los grandes de la ciencia ficción como Sagan, Asimov, etc., o simplemente quiere ser recordada como escritora?
Al publicarse mi segunda novela se me relacionó con escritores como Orwell, Huxley o Asimov, a quienes he leído y admiro. La verdad es que no me he planteado cómo quiero ser recordada, y tampoco sé si volveré a escribir o no una novela de ciencia-ficción.
¿Se ha planteado alguna vez escribir en inglés una novela o cree que el español es el idioma más rico para poder contar todo lo que tiene que decir en el mundo de la literatura?
El español es mi idioma materno. Además de ser enormemente rico, es el que me resulta natural para expresarme. Pero tengo escrita en inglés mi segunda novela y no descarto traducir las demás.
¿Escribir sobre nuestros prejuicios es para usted una terapia o su forma de hablar al mundo?
Creo que la literatura no sirve como terapia, porque aporta más preguntas que respuestas. En cuanto a los prejuicios, me asombran los ajenos tanto como los propios, y no puedo evitar escribir sobre ellos. Mi forma de comunicarme con el mundo es la escritura.
El haberse criado en dos países, en dos continentes, ¿sólo ha aportado cosas buenas a su literatura, o lleva añadido algún desarraigo?
Creo que desde el punto de vista literario me ha aportado cosas buenas. Varios escritores, desde clásicos como Conrad y Nabokov hasta contemporáneos como Shteyngart, han estado a caballo entre dos culturas. Desde el punto de vista personal, en cambio, la falta de raigambre deja una constante sensación de estar en tierra de nadie.
¿Qué es lo más importante a la hora de escribir ciencia ficción?
En primer lugar, conviene tener una idea clara del concepto central de la novela, como sucede con cualquier género literario. Después hay que lograr crear un mundo creíble en unas coordenadas espacio-temporales muy distintas de las propias.
Estoy de acuerdo con usted en que la situación de este país ha cambiado mucho. Sin embargo, ¿no cree que España es un gigante con pies de barro?
España es un país singular, con virtudes admirables y defectos aterradores. Su gran reto es lograr ponerse al día de una puñetera vez. Ni es tan gigante, ni tan inestable como pueda parecer.
¿Hubo un determinante en su vida que la impulsó a la literatura?
En el colegio y la universidad se me daban bien las materias relacionadas con la escritura, pero a los veintiséis años tuve una crisis y me salió la primera novela casi de golpe.
Veo que ha traducido obras de grandes escritores (y no tan grandes, imagino). ¿Esta actividad le ha ayudado a forjarse un estilo propio?
La última vez que entrevisté a Javier Marías me confesó que traducir le afinó mucho la técnica literaria. Es obvio que se aprende traduciendo a los clásicos, pero también son útiles las obras menores. Traducir un libro es como colarse en casa de un autor y descubrir todos sus secretos.
¿Es fácil sentarse en el sillón de los sarcasmos a la hora de plasmar cualquier tipo de denuncia, en una obra literaria como la suya?
Para una obra autocrítica como la mía, un país tan poco irónico como éste es el peor público posible.
¿Se siente más valorada/ conocida en Estados Unidos que aquí?
Hay un grupo de críticos estadounidenses que ha sabido reconocer mi intención satírica. Quizá sea un país donde resulta más fácil analizar una obra literaria sin apriorismos.
¿Qué libro está leyendo en este momento?
Estoy leyendo la última novela de Philip Roth y releyendo los cuentos de Augusto Monterroso.
En sus novelas “Veo Veo”, “Planeta Hembra” y “La historia de siempre jamás” recorre los géneros de la novela negra, la ciencia ficción y el thriller. ¿Estos cambios en el enfoque y el estilo se deben a una capacidad innata o a un profundo estudio y trabajo constante?
Da un cierto apuro contarlo, pero me levanto a las siete de la mañana y a las ocho ya estoy trabajando. Traduzco por la mañana, durante ocho horas, y escribo por la tarde, de siete a nueve. No sé si eso se considerará una capacidad innata o un trabajo constante…
¿Con qué género nos sorprenderá en su próxima creación?
En esto me pasa como a las cantantes folklóricas, creo que hablar de los proyectos futuros da mala suerte.
