Un brindis desde la nostalgia

Cómplices de antaño, hoy sólo dos extraños.

Juntos supimos descubrir historias nuevas, guiadas por el trote menudo de unos dedos esperanzados. Juntos nos entregamos a la excitante tarea de crear, corrompiendo el sonido del silencio, sin dejarnos abatir nunca por la desesperanza.
Siempre fuiste dueño de una imaginación bien vestida, repleta de dosis equitativas de trabajo y brillantez que hacían que tu constancia me obligara a sentir delirios de grandeza.

Me gustaba estar sometida a una vida cotidiana sin rutina, cada minuto contigo era un descubrimiento hacia la cumbre del buen hacer, hacia lo diferente; cada día vivíamos una aventura nueva y excitante viajando por los lugares más insospechados y los sentimientos más profundos.

Siempre admiré tu derroche de imaginación y tu seguridad ante mí, y sé, “de muy buena tinta”, que nunca sentiste ese miedo al papel en blanco del que hablan otros escritores, todo lo contrario, cada vez que te acercabas a mí y llenabas mis tripas de folios inmaculados, una pasión desenfrenada conseguía que tus dedos aglutinasen historias que luego me traspasabas, casi conteniendo la respiración.

Y yo seguí tu ritmo sin protestar jamás, recibiendo con agrado todo cuanto me ofrecías, lo auténtico y lo inventado, me hice dueña de tus emociones y cuando ya creía haberte conquistado… me cambiaste por otra, —tu compañera de siempre se quedaba obsoleta— La nueva amante era mucho más joven y moderna y decidiste darme la jubilación anticipada. Yo aún servía —sirvo para mucho— pero tu indiferencia me empujó a descansar sobre la hamaca de la añoranza, y me sentí languidecer lentamente, borracha de autocompasión. Más tarde me cubriste con la manta del olvido y me apartaste, obligándome a sentir la certidumbre de una muerte eminente.

Sí, ya sé; no es tiempo de reproches. Tan sólo de recuerdos… Y lo cierto, querido, es que los hay muy buenos… Contigo fui feliz.

Brindo por nuestro pasado y por tu futuro sin mí. Brindo por tus musas y sobre todas las cosas, respetado profesor. ¡Brindo por ti!

Y que cumplas muchos más.

About the Author

Pily Vázquez Suárez. Natural de Mieres, Asturias. Se considera una aprendiz incesante, rodeada de excelentes personas que le regalan de forma altruista las lecciones necesarias para seguir adelante con esta afición literaria.