Invierno en la ciudad

Para algunos es tristeza, para otros alegría. No cabe duda que nunca llueve a gusto de todos. Pero el invierno al igual que el verano; tiene sus seguidores y sus detractores. Los hay que se deprimen. Lo empiezan deprimidos con la caída de las primeras hojas y para cuando llega la Navidad están con el lagrimón corriendo por la mejilla sin remisión. Pero los hay que cuando empiezan en septiembre a ver que ya va refrescando, se encienden y llegan al clímax con la Navidad, después de ver lo bien que caen las hojas y lo mucho que llueve.

 Lo que el viento no se llevó, por mybuffo, en Flickr.com

De lo que no cabe duda es que la llegada del invierno no deja indiferente a nadie. Sobre todo en la ciudad. Unos se cabrean porque tiene que encender la calefacción y encender más luz, con el gasto que eso supone. Otros no soportan el cambio horario y se estresan para todo el invierno. Otros en cambio disfrutan con la llegada de las primeras lluvias, con la caída de las hojas, disfrutan de la magia del multicolor que aparece en los árboles. Disfrutan del olor a castañas asadas en los puestos ambulantes. Se divierten con el nuevo curso, con las nuevas experiencias y los nuevos compañeros. Las nuevas decisiones, en fin todas aquellas novedades que traen los nuevos cursos, ya sean políticos, académicos, judiciales, etc…da igual.

Lo que si puede quedarnos claro es que el invierno es la gran estación en mayúsculas. La que todos esperan para bien o para mal. Los esquiadores porque nieva. Los buceadores porque pueden irse al caribe a bucear tranquilos. Los jugueteros porque venden más, los niños porque esperan a los Reyes Magos, los papás porque esperan que el nuevo año les traiga un aumento de sueldo y los demás, a arrimarse a la estufa.

info foto | Lo que el viento no se llevó | © mybuffo | Reproducida con permiso del autor

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