La noche de Reyes

Éramos niños, nos encantaba ver la cabalgata. Salíamos hacia las 7 de la tarde-noche, acompañados por nuestra tía. Bien abrigados con gorros, bufandas y guantes, en busca de la comitiva, ateridos pero alegres. Deseando que alguna de sus majestades se fijase en nosotros y nos lanzase un puñado de caramelos que recogíamos con avidez. A Baltasar siempre se le notaba mucho que iba mal maquillado, tenía las manos blancas y el rojo de sus labios era demasiado llamativo. Montaban a caballo, sólo tenían un paje cada uno y los pocos juguetes venían detrás en un tractor. Aún así, la ilusión desbordante suplía éstas y otras incongruencias. Los padres se quedaban atendiendo el negocio familiar. Al regresar a casa, felices por haber visto a los reyes, éstos ya habían pasado por nuestra calle y nos habían puesto los regalos –escasos, muy deseados- para que tuviéramos algo más de tiempo de disfrutarlos. Hasta el año siguiente no habría nuevos juguetes.

Fuimos padres, pasábamos todas las navidades en la aldea, con los abuelos. Nuestros hijos conocieron las cabalgatas que ofrecía la TV, unos años desde Madrid y otros desde Barcelona. Siendo muy pequeños la veían en blanco y negro, más tarde ya en color, con gran regocijo por su parte. Pero nunca tuvieron ocasión de asistir a una cabalgata de verdad. Los abuelos les preparaban el aguinaldo, a base de caramelos, galletas y algunas otras chucherías, mientras fueron pequeños. Recibían juguetes también en casa de los otros abuelos y de los tíos. Se repartían las fechas de los regalos, de modo que una parte les llegaba ya en Navidad. Les llegaban, además, en los cumpleaños y a veces en verano, para las vacaciones.

merry christmas from 1974, por freeparking, en Flickr.com

Somos abuelos, nos visitan los sobrinos con sus pequeños. Todavía no han llegado a la edad de disfrutar de lleno con la cabalgata. Pero la aparición de los juguetes después de la gran comida familiar es uno de los momentos estelares de la celebración de los Reyes. Es maravilloso observar la felicidad infantil, los juegos que realizan –con la mayor seriedad- a partir de elementos tan simples como el casco de la moto correpasillos, los camiones de la grúa, los paquetes de plástico…todo un ‘lujo’ que emociona, que llena de sentido las fiestas.

info foto | merry christmas from 1974 | © freeparking | Reproducida con permiso del autor

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