Bio
Nacido en Madrid en 1970, casta familiar literata, nadador entre dos aguas, o entre varias: relatos (“La noche de las doscientas estrellas”, amén de otros diseminados en diversas antologías), novelas (“Dime cinco cosas que quieres que te haga”), adultos, juventud (“Marquitos detective”), sin decidirse por nada, ni para qué. Finalista del premio Nadal en 2005 con “Cazadores de Luz”, que podemos encontrar en la editorial Destino, junto con su libro de relatos “Lo siento, la suma de colores da negro”. Colaborador en revistas, periódicos, publicaciones, con sus artículos (también los tiene de viajes), e incluso guionista (“Tú qué harías por amor”).

(C) La Nueva España (www.lne.es)
¿Crees que un escritor es mejor que empiece a despuntar joven, o pasados por ejemplo los treinta años, que ya tiene una cierta madurez? No hay reglas. Se pueden escribir libros magníficos con veinte, treinta, o setenta años. Serán, eso sí, libros diferentes.
¿Que cree que necesita alguien que empieza? Haber leído mucho y bien, tener a alguien cerca que lea bien y te lea, tomarte cada texto como si fuera el último de tu vida, perseverar…
¿Cuantas horas al día dedica a escribir? No lo sé, es variable. Tres o cuatro, a veces más.
¿Cree Ud. que un escritor es un vendedor de palabras? No, en todo caso un domador.
¿Cree que la profesión de escritor es solitaria, o todo lo contrario, al habitar en usted multitudes? En mí habitan las mismas multitudes que en otro cualquiera, porque nadie es uno sólo. Y escribir es muy muy muy solitario, porque convivir con tus propias máscaras no es ni convivir.
Si no hubiera sido escritor, ¿qué otra cosa hubiera hecho? Envidio a la gente que tiene capacidad de decisión sobre proyectos o asuntos con una finalidad práctica. Eso sí, como diría un niño pequeño, sólo me gustaría ser jefe.
¿El hecho de pertenecer a una estirpe como la suya, le obliga a exigirle más a su creatividad? No, al final escribir consiste, entre otras cosas, en encontrar tu propia voz y, aunque pueda parecer extraño, en aceptarla, en no rebelarte contra ella. Pedro la tenía, Martín la tiene y yo también la tengo. Al escribir no pienso en mis hermanos, ni en ningún otro escritor.
¿Qué siente un escritor cuando después de un gran esfuerzo, se queda a las puertas de un premio como el Nadal? Bueno, ya sabe que el esfuerzo, en esto de los libros, se supone y no puntúa… Ser finalista del Nadal estuvo muy bien, y conocí a Zarraluqui, el ganador, del que me hice amigo. “Cazadores de luz”, mi novela, es la misma con premio y sin él.
Nicolás, confieso que te sigo por tus articulos de Telva, tan íntimos y tan pegados a la realidad…. Mi pregunta es la siguiente: cuando estudiaba el bachiller en Oviedo llegué a conocer al historiador Jesús Evaristo Casariego, un personaje curiosísimo y que vivía en Luarca en “La Casona de Barcellina” ¿Sois por casualidad tu hermano y tú descendientes de este señor? Gracias por lo de los artículos de TELVA. Al final, resulta que muchos conocidos me “confiesan” que los leen, y a mi me ha permitido probar qué tal se me da cierto sentido del humor, y acercarme a asuntos cotidianos con una mirada que pretende ser distinta o, l menos, curiosa. En cuanto a Jesús Evaristo Casariego, probablemente seamos parientes lejanos. Quizá fuera primo de mi abuelo, Francisco Casariego, el arquitecto y pintor ovetense, pero no lo sé.
¿Vive usted de la literatura, o necesita trabajar en otra cosa para poder permitirse el lujo de comer de vez en cuando, además de comprar folios y tinta para la impresora? Llevo unos años viviendo de la literatura y aledaños, está por ver si podré permitírmelo siempre.
¿Se aísla del mundo para escribir? Tengo facilidad para concentrarme, formar parte de una familia numerosa tiene sus ventajas. Eso sí, cuando te vas a escribir fuera de Madrid, a un lugar aislado, cunde más.
¿Ha sentido alguna vez celos profesionales? Cuando lees a un buen escritor, piensas que te gustaría ser tan bueno como él, pero celos, no.
En cierta ocasión a una conocida mía le dijeron que era muy joven para ser escritora ¿Hay una edad óptima para escribir o es cuestión de madurez y talento? Madurez, talento y trabajo. Hay libros magníficos de escritores muy jóvenes. No entiendo por qué la gente tiene tantas ganas de que los demás sean más viejos que ellos.
¿Cree usted en la legalidad de los concursos literarios? Hay cientos –o miles- de concursos literarios en España. Algunos son más justos que otros. Creo que un escritor debe preocuparse, fundamentalmente, de lo que escribe.
Como todavía no he tenido el gusto de leer nada suyo, ¿qué libro me recomendaría para empezar? ¿Por qué? “La suma de los colores da negro”, de relatos, mi último libro. Surgió de una pregunta: muerta la épica en las sociedades occidentales, ¿dónde queda la aventura, en nuestras vidas? Los relatos, con voces variadas, son veinte aventuras cotidianas narradas con cierta ironía.
En su producción literaria ¿tiene algo en común con sus hermanos? He aprendido bastante de ellos, y comparto su manera de entender la literatura, cierto inconformismo, cierto gusto por desacralizar lo que seguimos considerando sagrado, el placer de corregir… Además, por decirlo de algún modo, salimos del mismo nido, y eso se notará, aunque nuestras voces sean muy diferentes.
En una entrevista , ante la pregunta sobre que escritores vivos le gustarían que elogiaran su obra menciona a Mario Vargas Llosa, el escritor peruano más conocido en el exterior a partir del “Boom Latinoamericano”.¿Qué le atrae de la narrativa de Vargas LLosa? El primer Vargas Llosa (La ciudad y los perros, Los jefes y los cachorros, Conversación en la catedral,), me sigue gustando mucho. Domina la técnica, y sus historias tienen fuerza y precisión. Pero, lógicamente, me gustan otros muchos escritores: Walser, Melville, Stevenson, Carson Mc Cullers, Joseph Roth, Gombrowitz, Flanery O’Connor, Capote, Michon, Ungar…
A partir del llamado “Boom latinoamericano” se dio un mayor conocimiento de la narrativa latinoamericana, pero pasados los años sólo los consagrados conservan ese público. No existe un diálogo fluido entre España y Latinoamérica, porque este se da en términos de verticalidad, marginalidad y otretad. ¿Qué papel desempeñan las industrias culturales en la visión que se tiene de latinomérica? Ni idea. Para mi Latinoamérica son mis viajes, mis lecturas, y mis amigos latinoamericanos. En cuanto al diálogo, si hablamos exclusivamente de escritores, es bastante más fácil que los latinoamericanos vengan a España y publiquen, que lo contrario. Es una pena, pero resulta difícil que nos lean en Latinoamérica.
En su libro más difundido hasta el momento, “Cazadores de Luz”, usted crea una sociedad en la que los grandes grupos empresariales dominan todo, el protagonista dedica su vida a ascender en la escala social, el consumismo es atroz, los niños y los viejos son enviados al parque por “improductivos”, ¿realmente es una sociedad futura o utilizó este libro como una manera de criticar la sociedad en la que actualmente vivimos? Es una hipotética sociedad futura que tiene mucho que ver con la nuestra, o con aspectos de la nuestra llevados al límite. La ciencia ficción, como cualquier otro género, es una manera de acercarse a la realidad.
En esta misma obra los habitantes de su “mundo” tienen la posibilidad de votar sobre multitud de temas y además hacerlo en cualquier momento. Esta oportunidad que en teoría podría ser muy positiva, parece ser que no ha llevado a una sociedad más justa, ¿cree usted que nuestra democracia es realmente una democracia? , ¿se ha imaginado usted algún tipo de gobierno más justo y democrático? Sí, creo que nuestra democracia es una democracia, aunque muchas veces parezca de risa. Los sistemas no son perfectos, y las personas que los conforman, menos. Un gobierno más justo y democrático sería aquel elegido por ciudadanos más cultos y, en cierto sentido, más libres. Eso sí, el Holocausto nos enseñó que una sociedad culta puede también comportarse como un monstruo.
¿En algún momento, al comenzar una nueva novela, sintió “miedo” a repetir argumentos o ideas ya dichas, descritas en las anteriores (novelas)? No, por ahora no. Cada libro me ha planteado retos de escritura diferentes a partir de ideas distintas. Sí hay obsesiones que se repiten.
¿Cree Vd. que escribiendo, se aprende? ¿A escribir? Por supuesto, claro que se aprende, aunque si no hay talento, no hay nada que hacer.
¿La juventud es enemiga de la experiencia? No, es amiga, porque está ávida de experiencias. Santayana decía que la dificultad de la educación reside en adquirir experiencia de las ideas. La juventud, sencillamente, recela de la experiencia de los demás, de sus consejos, porque necesita afirmarse.
¿Reconocería sin dudas al leerlo un libro de su hermano sin saber que él era el escritor? Sí, creo que sí. Para empezar, sería un libro bien escrito…
Si tuviera el poder de resucitar a algún escritor ya desaparecido ¿a cuántos y a quienes resucitaría? A nadie, ni siquiera a mi hermano Pedro. Prefiero no arriesgarme a hacerles una faena.
Hoy en día los niñ@s tienen muchos pasatiempos que nada tienen que ver con la literatura. ¿Qué sentiría si a su hijo no le atrajera la lectura y sintiera rechazo por la escritura? Me daría pena, supongo. Pero lo que ya tengo claro es que a mi hijo Marcos, de cinco años, le encantan las historias. Y de eso, el pobre, ya no se cura.
¿Cómo se siente más cómodo escribiendo novelas o relatos? Me siento cómodo en ambos géneros. La novela te permite desarrollar con tranquilidad ciertos aspectos, matizar más, y el relato, en cambio, por su brevedad, exige una precisión que lo hace más “limpio”. Digamos que al final la mayor diferencia es que un relato te acompaña días o semanas, y la novela, años.
¿Cómo surgió en usted la necesidad de contar historias? A través de la lectura, supongo. Un día se me ocurrió una historia que pensaba que tenía que contar, y fui tan bruto como para hacerlo. Para empezar a escribir hay que ser muy bestia.
Escribir guiones de televisión requiere una labor de equipo (en ocasiones un gran equipo). ¿Prefiere el trabajo solitario o en grupo? La ventaja del trabajo en solitario es que sólo decides tú, la autonomía. En grupo es más divertido (si los demás son buenos en lo que hacen), y a partir de discusiones encendidas se pueden hacer cosas interesantes, pero resulta molesto depender de otros, o que quienes acaben decidiendo sean, a veces, algo incapaces.
En su novela “Cazadores de Luz” ¿por qué elude la presencia de policía y jueces? Si en estos momentos fuese posible un sistema de votación como el citado en su narración y se propusiera un modelo de sociedad similar ¿se extrañaría de que los occidentales lo eligiésemos por mayoría? No me había dado cuenta de que en mi novela no había policías ni jueces. Es curioso. Supongo que eso quiere decir que inconscientemente pensé que todos los ciudadanos se comportaban como policías y jueces de los demás. Dudo que un sistema de voto “total” mejorase la sociedad si los ciudadanos no fueran “mejores”. Al final los sistemas se olvidan de que el ser humano no es cómo cree o pretende ser.
¿Se considera Ud. integrante de alguna “generación” literaria, ó grupo, o como quiera denominarlo? ¿Cómo ve Ud. la vida cultural y literaria de Asturias, desde la distancia? ¿Considera que es una región de cierto nivel en ese ámbito? No me considero integrante de ningún grupo o generación, aunque siento una mayor afinidad hacia los escritores de mi edad o algo mayores (afinidad en la diferencia, en la variedad). Y a Asturias la veo con cariño, porque tengo allí familia, mi padre era asturiano, y he pasado días muy felices en Oviedo, Luanco… En cuanto a la vida cultural asturiana, supongo que debería mejorar, como la madrileña, la parisina, la murciana o la de Wyoming.
¿Además de usted, lee alguien sus novelas antes de enviarlas a la editorial o a un concurso? Si, por supuesto, es fundamental. Las lee mi familia, y un par de amigos escritores. Exijo críticas feroces, sin piedad, pero de personas a las que les gusta leer de verdad.
¿Con qué escritor o escritora, de los ya fallecidos, le hubiese gustado compartir pluma? Más que pluma, me gustaría haber compartido mesa, o una buena conversación. Con Isak Dinesen, en su granja keniata, y con Melville en un velero. El entorno también cuenta.