Bio
Exiliado por razones políticas en 1969, este burgalés regresaría a Madrid en 1993, aunque ya con obras publicadas: “Albertina en el país de los Garamantes”, “”El otoño del siglo”. Su trabajo para un marchante de pintura marcaría mucha de sus obras, así como su vida errante por países en su juventud. Ganador del Premio Primavera de 1998 con “Las Perlas Peregrinas”, sus últimas obras han ido por la senda de los viajes: “Iberia. La puerta iluminada”, “Iberia. La imagen múltiple”.
¿Qué le resulta más fácil: inventar o escuchar y sentir lo que le rodea? La disposición a escuchar y sentir es prácticamente inconsciente. La disposición a inventar, en el sentido de reconstruir, implica un pequeño esfuerzo de voluntad. En último término lo difícil es escribir.
Cómo le responde la gente cuando les pregunta cosas insólitas sobre ellos o su entorno. ¿Es amable o esquiva? No suelo preguntar cosas insólitas, sino cosas en su contexto. La gente es amable o esquiva según su carácter.

(C) La Nueva España (www.lne.es)
Respecto a la etapa previa a la escritura, ¿es más trabajoso el período de «documentación» (aunque sea «in situ») de una novela de viajes, o el de una novela literaria? ¿Disfruta más con ese período previo, o con la escritura pura y dura? Y hablando de novelas de viajes, ¿decidió pasearse por España por haber vivido, durante un tiempo, fuera de ella? Creo que hay un error en la pregunta: no se trata de una novela de viajes. Respecto a la segunda parte, el placer de la escritura parece que ocupa mucho a la gente. En la escritura no hay una búsqueda de placer. Hay una búsqueda de conocimiento, el establecimiento de una especie de equilibrio personal con la realidad. Si eso redunda en placer o sufrimiento es algo secundario que depende del momento y de las circunstancias. Respecto a la tercera parte de la pregunta, decidí pasearme por España porque me lo encargó un periódico. Luego me di cuenta de que el proyecto tenía mayor alcance si prescindía del encargo (como así hice) y lo convertía en proyecto personal.
¿Es la observación minuciosa de lo que le rodea la mejor herramienta de un escritor, o tiene usted alguna otra secreta? Muchas veces se ha dicho que la importancia de las cosas está en los detalles.
Usted se exilió de España en el año 1969 y regresó en 1993. ¿En esos 24 años de ausencia ha encontrado variaciones importantes en los escritores españoles? Cuando me fui de España yo no era escritor, ni siquiera me planteaba serlo. Ignoro cómo eran los escritores de entonces. Eso sí, desde que yo empecé la industria editorial ha cambiado bastante.
Por su condición de exiliado. ¿Qué opinión le merece la figura del dictador Franco? Regular.
¿Le cuesta mucho Titular? La mayoría de las veces no.
¿De qué forma refleja usted la pintura en su producción literaria, si es que lo hace? Me he dado cuenta de que poseo un tipo de imaginación visual.
¿Cómo influyó su exilio en sus obras? No lo sé.
¿Siente que después de tantos años escribiendo aún le queda algo que aprender? Espero.
¿Alguna vez el proceso creativo le ha causado sufrimiento? La palabra exacta no es sufrimiento. Se podría decir angustia, ansiedad, sensación de carencia.
¿Considera que el haber vivido en distintas partes del mundo le da un bagaje cultural inestimable a la hora de escribir? No lo creo.
¿Cual es su plato favorito? Bacalao
Su viaje por la geografía española ¿fue sólo un camino o, al contrario, un fin? El camino conducía a un fin.
Viajó usted ligero de equipaje? No soy hombre de baúles ni tampoco de bibliotecas.
¿Qué hace usted para conseguir esa difícil combinación de distanciamiento y ternura que resalta en muchas de sus obras? No lo sé.
¿Para sus creaciones literarias suele utilizar, a menudo, la memoria del corazón? Supongo que sí.
Dice Vargas Llosa que él mantiene un horario estricto de escritura/trabajo de siete de la mañana a dos de la tarde, con una disciplina espartana. ¿Es usted capaz en su quehacer literario de sujetarse a unas estrictas normas y horarios de trabajo? Soy bastante regular. Como decía Picasso, la inspiración siempre me pilla trabajando.
¿Qué es lo primero que hace cuando tiene una idea sobre la que escribir? ¿Elabora bocetos? ¿Busca finales? ¿Crea a los personajes? ¿Estudia la trama? ¿Corrige y reescribe mucho? La idea suele ser una anécdota donde yo percibo una especie de poder radioactivo. En general no hago planes ni bocetos. Los personajes se crean solos. Corrijo poco.
¿Hay que tener la historia bien amarrada cuando se comienza a escribirla o puede salirse de los márgenes establecidos, si es que los hay? Yo no suelo tener la historia bien amarrado. Incluso diré que llega un momento en que la historia me tiene amarrado a mí.
Leyendo su biografía uno queda con la sensación de que usted mismo podría ser el protagonista de una novela (exiliado por cuestiones políticas en París, residencia en varias ciudades europeas, trabajó como marchante de arte, escritor…) ¿cuál de sus creaciones literarias consideraría la más autobiográfica? Escribí hace años un par de pequeños textos autobiográficos: Memorias de Africa y Octubre en el menú. Hubo una parte de la crítica que lo consideró literatura experimental, lo que a mí me extrañó muchísimo.
Repasando los años de publicación de sus obras uno puede percibir que hay períodos de mucha actividad espaciados pro largas temporadas de vacío, ¿le gusta escribir hasta agotarse y luego descansar durante un tiempo?, ¿la inspiración y las ganas de escribir llegan por rachas?, ¿o este dato es sólo cuestión de que las editoriales han coincidido a la hora de publicar sus trabajos? Nunca he dejado de escribir más allá de unos meses. Escribir forma parte de mi vida cotidiana. El público tiene noción de lo que se edita y en ello puede haber plazos más o menos largos.
¿Condiciona una vida tan atribulada como la suya (persecución política, exilio…) una carrera literaria? La verdad es que yo no tengo la sensación de que mi vida haya sido atribulada.
Ahora que vivimos en democracia, ¿merece la pena combatir o lugar por algo? ¿Sigue siendo la literatura útil para la denuncia social? Creo que no hay que pedir utilidad a la literatura. Es algo que viene o no viene por añadidura.
Ha vivido en diferentes países pero ¿ha leído a sus escritores? Diga uno que le guste especialmente. No puedo elegir.
¿Considera que para viajar se necesita dinero o cualquiera puede aventurarse a conocer otros lugares y sus costumbres? De joven viajé con muy poco dinero.
¿Cree que es más fácil llegar a conocer un lugar casi sin moverse del sitio pero mezclándose con sus gentes, o por el contrario es preferible gastarse mucho dinero en viajes del tipo «conozca dos países en una semana»? Creo que al viajar es necesario tener tiempo incluso para aburrirse. El tiempo muerto forma parte del viaje y aporta mucho más de lo que se cree al conocimiento.
¿Qué opina de los libros de viajes de Javier Reverte? No los he leído.
Señor De Lope: autores como Virgilio y Lorca experimentaron con otras lenguas diferentes a la suya propia. El primero con el gético y el último con el gallego. ¿Nunca le tentó hacerlo a usted con las lenguas de los países que ha visitado? Mi segunda novela la escribí en francés y se publicó en Francia antes de ser traducida al español. También escribí algunas otras pequeñas cosas, pocas, en francés.
Que se puede hacer para rematar de forma decente un relato? Ya me gustaría poder decírselo.
¿Cree que las mujeres sentimos un incontenible deseo de viajar o es sólo una frase para un libro? Sería maravilloso conocer los incontenibles deseos de las mujeres.
Usted aconseja fijarse en el elemento geográfico cuando se viaje porque es «el zócalo mismo del conocimiento de una región». ¿Qué diferencias geográficas ha encontrado entre la España que conoció antes del exilio y la de ahora? Se pueden leer en Iberia.
¿Vive usted de la literatura? Sí.
Preparando estas preguntas he leído su biografía y ¿qué recuerda del 68 en España? El 68 en España fue muy peculiar, por las condiciones mismas del país y no tuvo nada que ver con lo que se conoce como el 68 europeo (francés y alemán). Se venía fraguando desde que los jóvenes españoles de entonces nos dimos cuenta de que había terminado la posguerra.
Amor, humor e intriga ¿son una combinación perfecta para el éxito? No lo creo. Los ingredientes no aseguran el éxito de una receta.
Madrid, Burgos, París, Ginebra, Brington, Londres. ¿A qué ciudad le dedicaría una novela suya? Me podría citar una novela para conocer alguna de estas ciudades. Yo escribí Madrid continental y he escrito algo sobre Ginebra en Octubre en el menú, pero creo que Madrid es la ciudad que más me ha inspirado, aunque reconozco que la imaginación se me va a menudo por el mundo rural. Para conocer Nueva York, Manhattan Transfer de Dos Passos.
Debido a su condición de exilio no puedo evitar preguntarle qué opinión le merece la actual situación política española. ¿España va bien como alguien dijo? No lo sé.
¿De qué manera influyó la pintura en su faceta como escritor? Poseo un tipo de imaginación visual.
¿Cómo su encuentro con las regiones que visitó para su libro Iberia? ¿Se encontró algo que nunca habría esperado? Fue una acumulación pausada de conocimientos. Lo explico en el prólogo de Iberia, acudiendo al sueño de los faisanes de Goethe.
Cuando aborda una obra, de cualquier género ¿qué papel juega la figura de un hipotético lector en su trabajo? Dicen que a la hora de escribir se escribe para un sólo lector, una especie de arquetipo que el autor tiene presente. Es un asunto muy curioso.
Un escritor, en cierto modo, también queda marcado según los libros que velan su sueño ¿Cual es su librería fetiche y cuál ha sido el último libro que ha comprado en ella? En el momento que escribo estas líneas el último libro que he comprado son las actas de un seminario internacional sobre la Guerra de la Independencia. No pretendo sacar ningún partido de ello en el sentido literario. Soy un simple lector.
Hablando de su novela «Las Perlas Peregrinas», ganadora del premio Primavera 1998, usted dijo: «Quería hacer el experimento relajante de probar con un género de los considerados menores, aunque yo no lo crea así, para, en cierto modo, darle la vuelta, paradiarlo». ¿Puede ser que se consideren menores algunos géneros, como el policiaco o la ciencia ficción, por aquellas novelistas de a duro en las que aparecían? (a mí personalmente considerar algo como menor me parece una tontería, creo que eso depende de la maestría del autor). Yo creo que existen jerarquías en el arte. En música no es lo mismo Wagner que el Maestro Chapí. Otra cosa es el criterio de excelencia, lo que usted llama maestría del autor. Hay excelentes óperas y excelentes zarzuelas. Y viceversa, pésimas óperas y pésimas zarzuelas. En cuanto al género policiaco en literatura, yo lo considero un género menor, quizá porque no me gusta la profesión de detective ni la de policía.
¿Tiene sentido escribir aun sabiendo que sólo venderás unos cuantos ejemplares? (Eso con suerte). Escribir tiene sentido.
Usted, como autor de dos libros de viajes por España («Iberia: la puerta iluminada» e «Iberia. La imagen múltiple»), ¿considera que este país está vertebrado, por encima de cantonalismos y nacionalismos? ¿La «España real» que usted describe en sus viajes es un país distintos al de sus políticos? Iberia no son dos libros, sino dos volúmenes de un sólo libro al que por necesidad editorial se les puso un subtítulo. Se hubiera podido llamar globalmente Descripción de España. Las conclusiones que usted me pide son muy complejas. En general, creo que los políticos tiene una imagen de España acorde con su profesión, como los geólogos acorde con la suya.
«Actuamos como si el lujo y la comodidad fueran lo más importante en la vida, cuando lo único que necesitamos para ser realmente felices es algo por lo cual entusiasmarnos». (Charles Kingsley). ¿Cree que se puede viajar «ligero» y vivir sin hipoteca? Esto me hace pensar en Byron, que podía permitirse viajar con muchos medios y arrastraba un equipaje demencial. A pesar de todo su vida da una impresión de ligereza.
¿Ha cambiado su opinión sobre la delincuencia y la inseguridad o sigue pensando que es un sarpullido? Durante la juventud se vive la acción. Creo que es una cuestión de energía biológica. Esto lleva ciergos márgenes de inseguridad, incluidos los márgenes que marca el Código Civil
Leyendo sobre usted, me intento poner en su piel (he vivido, de una manera consciente, algunos años de la época franquista), tuvo que exiliarse de forma voluntaria y me pregunto: ¿Qué hace que un joven de 20 años tenga que decidir separarse de todo lo querido y conocido hasta ese momento? ¿Su compromiso ideológico, o tal vez el temor de familiares o de usted mismo a represalias pro tener ideas distintas? Yo tenía 20 años, corría el riesgo de pasar entre tres y seis años de cárcel por asociación ilegal. Eso era demasiado para mis expectativas.
¿Tenía un planteamiento ya establecido de futuro cuando llegó a París o tuvo que elaborarlo allí? Hasta los treinta años no tuve claro de lo que quería hacer.
Señor de Lope, usted que ha vivido en distintas ciudades, distintos países ¿dónde busca las huellas primigenias de su mundo de escritor? Pienso mucho en las ciudades de mi niñez y de mi adolescencia, Burgos y Madrid. No sé si son verdaderas fuentes literarias.
En una entrevista usted decía que anota a diario todo lo que en su vida es novelesco. ¿Cómo reutilizar después todo ese material? Suelo tomar notas, es verdad. A veces utilizo cosas muy concretas pero no son fáciles de reconocer. Yo mismo olvido que proceden de alguna anotación.
No se si es simple casualidad, pero al leer uno de sus relatos me recordó a Kafka y su Metamorfosis. Incluso el comienzo de su historia es un día 3 de agosto, como algunas de las fechas de la vida de Kafka (3 de julio nació, 3 de junio murió). ¿Es simple coincidencia? Kafka me fascinó de joven. Seguramente también me fascinaría ahora pero creo que lo que usted me señala es simple coincidencia.