Fernando Marías

Bio

Nacido en Bilbao en 1958, premio del Nadal 2001 con su obra “El niño de los coroneles”, comenzó en la narrativa escribiendo guiones (vivía en Madrid con la intención de estudiar cine) para la televisión, con los documentales “Páginas ocultas de la historia”. Su primera novela, “La luz prodigiosa”, sería trasladada al cine en 2001 con un guión suyo. Premiado también con el Dulce Chacón de Narrativa Española 2004 por su novela “El invasor”, se ha aventurado con éxito en la literatura juvenil, recibiendo el premio “Gran Angular” por su obra “Zara y el librero de Irak”.

Ha escrito varios guiones, entre ellos el de la pelicula La luz Prodigiosa. ¿Qué es más facil/dificil escribir guiones de las obras propias o de las ajenas? En ambos casos hay una gran “tranquilidad”, si esta palabra puede usarse referioda a la escritura, y es que la película la va a dirigir otro, que es el verdadero y último creador. Eso concede cierta impunidad al guionista, le exime de respondabilidades últimas de alguna manera. Yo he hecho dos películas, pero como digo a veces, solo escribí el guión. Desde este punto de vista, da igual hacer una adaptación propia o de otro.

(C) La Nueva España (www.lne.es)

(C) La Nueva España (www.lne.es)

En su pagina declara que el premio Ciudad de Barbastro fue esencial para seguir escribiendo ¿porque? Quizás hay premios más fuertes económicamente y más ‘sonoros’, ¿puede un pequeño premio motivar a un escritor? Debo confesarle que personalmente por motivos sentimentales, preferiría ganar este premio a cualquier otro. Esencial porque me animó a continuar escribiendo, me dije que la novela no podía ser tan mala, ni yo tan mal escritor, si había merecido un premio. De no haber ganado el premio habría continuado intentándolo, pero gracias al ciudad de Barbastro mi biografía es la que es, y no otra. Y pienso, además, que es uno de los premios “pequeños” más grandes. Anímate a presentarte.

¿Considera la publicidad un arte? Reconozco la calidad de la publicidad cuando la veo, pero no me interesa lo más mínimo

¿El último libro siempre es el mejor? Transitoriamente, sí. Es al que uno le pone más

¿Qué recomendaciones importantes nos daría para escribir para el público infantil? He escrito un cuento infantil (que también pueden leer los adultos), cinco novelas para jóvenes (que también pueden leer los adultos) y seis novelas para adultos. Creo que lo único importante es tener una buena historia y contarla con ganas.

¿Ha habido algún acontecimiento en su vida que le haya llevado a desencadenar su carrera como escritor? Tal vez el día que vi la película de Sam Peckinpah “Grupo salvaje”. Decidí que quería contar historias, tenía doce años.

¿Tuvo una infancia feliz? Sí, aunque ahora me sicoanalizo y descubro lagunas de oscuridad.

¿Qué es más duro: crear un eslogan, acabar un guión, escribir una novela o un libro infantil? Y ya puestos, ¿qué es más satisfactorio? Para mí, que no me dedico a eso, crear un eslogan es siempre divertido, acabar un guión es elaborar una herramienta para el director… Lo más difícil es hacer una buena novela, que emocione al lector y primero emocione al escritor. Y luego está lo inalcanzable: para mí, escribir poesía.

¿Como novelista le ha ayudado el haber sido previamente guionista, o por el contrario le supuso algún vicio que tuvo que suprimir? Yo, como todos, soy un cóctel donde se van mezclando experiencias, conocimientos, pasiones… Supongo que el cine y los guiones están en mi literatura, y viceversa. Pero eso es positivo, ha colaborado en la búsqueda de una voz propia.

Hablando de escritores ‘vivos y españoles’, ¿se atrevería a decir aquí a quién de ellos lee con satisfacción? Diré una masculino y dos femeninos, aunque hay más: él, Ricardo Menéndez Salmón. Ellas, Pilar Pedraza y Lourdes Ventura.

‘La luz prodigiosa’ es mi película de cabecera. Cuanto más la veo más cosas encuentro. ¿Cree usted la historia que ha contado? ¿Se da usted cuenta de la cantidad de esperanzas que ha despertado? ¡Bueno! Muchas gracias, se lo diré a Miguel Hermoso. A mí me gusta mucho, pero para tanto no sé… La hicimos con mucho amor y pasión, eso es cierto. Yo creo la historia que cuento, de lo contrario no podría haberla contado. En cuanto a las esperanzas… No sé, ¿qué tipo de esperanzas? Buena pregunta, pero no sé qué decir.

¿Le ha influido en su obra y en su vida el haber ganado el Premio Nadal? Muchísimo, cambió mi vida. Desde el 6 de enero de 2001 me dedico a escribir exclusivamente lo que me gusta. ¿Hay fortuna mayor?

¿Cree que el Premio Nadal, es uno de los menos ‘adulterados’ o más ‘independientes, es decir, no están dados de antemano? Por lo que yo sé, no hay duda. Yo era un desconocido cuando lo gané, y creo que irrupciones como la de Eduardo Lago demuestran que es un premio que sigue manteniéndose en sus principios. De todas formas, que conste que yo he sufrido en todos mis premios desde que supe que era finalista hasta que me confirmaron que había ganado. La única excepción fue el premio nacional, ya que ignoraba que estaba finalista.

¿Cual es su rutina a la hora de escribir? Me levanto pronto (a las 5), escribo dos o tres horas y dedico el resto del día a no hacer nada. Pienso cuando camino, y el la bici estática oyendo mi música favorita en el iPod. Eso me inspira.

¿Resulta muy complicado hacer una buena adaptación de una novela para el cine? Siempre surgen dificultades, pero si se tiene muy claro hacia dónde se quiere ir, la cosa de allana. Esta es la única premisa esencial: el objetivo claro.

A su juicio ¿Qué ingredientes considera imprescindibles para que una novela obtenga el calificativo de buena? Siempre me parece subjetivo, y en realidad esa es la base de la literatura y el cine, que a unos nos gusten unas cosas y a otros otras. Siempre que se produce una emoción en el lector/espectador que ha sido premeditadamente buscada por el autor podemos hablar, creo, de una obra buena.

Qué ha influido más en su obra literaria, las imágenes o los libros? Ambas, primero las imágenes, pues fui al cine antes que leí un libro, y luego los libros. En mi vida creo que es más importante el cine, determinante.

¿Después de tantos premios conseguidos, qué otro le haría más ilusión en este momento? Me gustaría el premio Euskadi de Narrativa, o el premio Hammett (cosa imposible, porque no hago novelas negras clásicas). O alguno de cine.

¿Si tuviera que elegir entre el género fantástico y el histórico, con cual se quedaría? Los géneros, por definición, no me interesan. Ni el fantástico ni el histórico, siempre fusiones, experimentos, cosas nuevas a partir d elo de siempre. Una vez un editor me preguntó si escribiría una novela d etemplarios, y le dije que sí… siempre que los templarios fueran zombies gays.

En su novela El vengador del Rif trata episodios de nuestra historia como la semana trágica de Barcelona, la batalla del Barranco del lobo, relacionada con el desastre de Annual. ¿A qué se debe ese interés por tales capítulos de la historia de España? Esas convulsiones son el origen de nuestro país, o al menos están decisivamente en ese origen. Creo que es esencial conocer la historia para saber vivir y estar a salvo de los conspiradores del mal, que siempre acechan, aunque con trajes nuevos.

Mi siguiente pregunta tiene que ver con sus colaboraciones. Una vez un escritor dijo que había salido ‘como gato escaldado’ de una. ¿Dónde está el secreto para que no le pase a nadie como a ese escritor? ¿en elegir a los compañeros? ¿o en la elección del tema? Sí, diría que elegir a los compañeros de viaje, entendiendo por tales: 1, el proyecto; 2, el editor; 3, los autores con los que uno debe compartir aventura.

Imagínese que le proponen hacer una larga travesía en un barco acompañado de uno de estos personajes: Drácula, Frankenstein, el Hombre-Lobo:

a- ¿cual preferiría que le acompañara? Soy heterosexual. ¿No puede ser una vampira o una mujer lobo?

b- ¿cuál de los tres le produce más ternura? Frankenstein.

c- ¿cuál de los tres cree que tendría una conversación más enriquecedora? Drácula

Repasando su obra literaria se descubre un lugar común que directa o indirectamente está presente en la mayor parte de sus libros, y este lugar son los conflictos bélicos, ¿existe alguna razón personal para que el punto de partida o el eje central de varias de sus creaciones sea la guerra?, ¿o es mera coincidencia? Me fascina la guerra, a pesar de odiarla (ojo, no he conocido ninguna, ni siquiera he hecho la mili). Pone a las personas al límite de lo mejor y de lo peor de sí mismas, y esto es bueno para un novelista, amplía el campo. Lo intensifica.

En páginas ocultas de la historia, tanto en el libro como en los guiones, se jugaba entre la frontera de lo real y lo ficticio, ¿en qué campo se siente usted más cómodo a la hora de escribir?, ¿o usted piensa que realidad y ficción siempre van unidas y lo único que puede variar es el tanto por ciento de una y otra? Me gusta explorar la historia, haciendo esa serie Juan bas y yo descubrimos que las posibilidades de que todo hecho histórico esté manipulado son enormes. Y sí, siempre hay una versión distinta a la oficial.

Si usted, como afirma, escribe para divertirse, cuando está decaído o muy triste ¿no escribe? Según pasan los años, y por tanto se hace más sólido el oficio, el estado de ánimo pierde importancia. No deja de tenerla del todo, pero la pierde. Últimamente escribo cuando me apetece, cuando de pornto algo me dice “vamos a la página en blanco”.

Guerras, hambre, insolidaridad… ¿es el hombre un lobo para el hombre? Sin duda. Siempre ha sido así y siempre será así.

En una entrevista señala ‘ la capacidad de hacer el mal es un abismo y a todos los abismos nos gusta asomarnos’, asomarse para comprender lo incomprensible. Arend acuñaba el término ‘banalidad del mal’ refiriéndose también a lo infinitamente complicado que resulta entender al hombre común. ¿Cree que vivimos en una sociedad cada día más psicótica? También sí, sin duda. Me gusta mucho una frase de Marsé que dice que el universo es un caos en permanente expansión. Yo la aplico a nuestra sociedad. Y el caos, obviamente, genera psicosis.

Bajo la lectura de ‘El niño de los Coroneles’ ¿Existe una institucionalización del mal oleada y sacramentada? No entiendo “oleada y sacramentada”

Con qué personaje histórico le gustaría mantener una conversación? También m

e gustaría preguntarle su opinión sobre dos relatos excepcionales, por varios motivos, en la historia de la literatura. Me gustaría mantener una conversación con Francisco Franco. Es un malvado que me sigue fascinando. En cuanto a los relatos excepcionales, no dices cuáles son.

Siempre me ha parecido que los guionistas ejercen un papel tan importante como el del director de una película. Sin embargo, tengo la sensación de que su trabajo todavía no está tan reconocido como debiera. (¿Cuántos directores célebres conocemos? ¿Y cuántos guionistas?). ¿A qué cree usted que se debe? Es una cuestión de rostro comercial de las películas, en parte, pero también de injusticia. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el verdadero autor de una película es el director, y en muchos casos, los cineastas autores (por ejemplo, Ford o Hitchcock) jamás firmaron un guión, pero lo dirigían casi como si, de hecho, lo escribieran. Es decir, el director es MÄS importante que el guionista.

En relación a su libro Páginas ocultas de la historia (1995), ¿considera que los historiadores ‘serios’, al interpretar acontecimientos pasados, dan origen a verdaderas ‘ficciones’? No, eso sería excesivo decirlo. Precisamente el juego de Páginas es que sugiere “lo que pudo haber sido”, pero nunca pretendiendo afirmarlo. Es una revisión histórica que hay que afrontar con sentido del humor.

¿De una mala novela se puede sacar un buen guión? Por supuesto.

Usted atribuyó que el exceso de títulos en el mercado literario daba lugar a la ausencia de pasión lectora en España. ¿Se debe a exceso de títulos o a que no son muchos los buenos libros publicados? No, no son muchos los libros buenos publicados, ojalá lo fueran. Pero tampoco me rasgo las vestiduras por ese tema, hay los lectores que hay y punto.

¿Qué le impulsó a pasarse a la narrativa tras ser escritor de guiones y publicidad? ¿Hubo algún punto de inflexión o fue un paso más natural y lógico? Sí, algo muy parecido a un paso natural y lógico, fluido. De pronto un día me encontré diciendo “esta historia que no me sale como guión (precisamente “La luz prodigiosa”) voy a tratar de convertirla en relato. Y aquí estoy. Creo que el que de verdad quiere ser escritor acaba siéndolo pase lo que pase.

Con la novela ‘El vengador del Rif’ decidió dar inicio a una serie, con personajes fijos. ¿Cómo decidió desarrollar esa serie y cuál está siendo el resultado de esa idea/propuesta personal que ha tenido? Cierto, esa fue la idea inicial, comenzada con El Rif y Matxitxako. Luego iba a venir Cielo abajo, pero decidí dar un paso adelante y eliminar a esos personajes, que en mi opinión, y visto desde ahora, le quitan fuerza a las novelas. Y debió de ser una buena idea, pues con Cielo abajo no me ha podido ir mejor.

¿Ha escrito alguna vez para presentarse a un premio o siempre se presenta con trabajos que ya tenía? Los trabajos no “se tienen” porque sí. Siempre hay un momento en que te pones a escribirlos, y en ese proceso calculas: voy a tardar tantos meses, llego a tiempo de este premio, podría salir bien… Y sí es cierto que hay premios que me gustaban, como el Ateneo de Sevilla o el Gran Angular, y calculé el tiempo para poder presentarme.

Creo que documentarse es imprescindible, pero usted va más allá, investiga para que lo que imagina sea compatible con lo real. ¿Cómo lo hace? Es simple, busco en la historia y trato de encontrar datos que contradigan la historia de ficción que me he inventado. Cuando los encuentro, varío ligeramente mi historia para adecuarla a ellos, y de ahí resulta esa coherencia.

En ‘Invasor’, escribe sobre la presencia española en Irak, ¿cree que los españoles, aún, estamos pagando esta presencia en la guerra? Ya lo pagamos de forma cara y trágica con el 11 M. Ahora además, estamos ya metidos en la irracionalidad de esta tercera guerra mundial semi invisible que se pasea por el planeta, lo queranos o no. Pero también hay un trazo de justicia: el PP perderá siempre las elecciones mientras no se libre de todos aquellos que aplaudieron a Aznar, enfervorizados y puestos en pie, su decisión de entrar en la guerra. Uno no puede ser criminal de guerra y dejar de serlo al día siguiente. Eso no prescribe, y los votantes lo sabemos.

Cuando una autor introduce un tema muy reciente como en su caso la guerra de Irak se puede pensar en ‘oportunismo’. ¿Qué le movió a escribir ‘Invasor’? Quise dejar clara mi indignación con nuestra entrada en la guerra. Personalmente, me pareció repulsivo, escandaloso y trágico que nuestra democracia se alienara con los fabricantes de armas contra los civiles inocentes, y todo por culpa de un psicópata que en ese momento era el presidente de nuestro país. Si a alguien le parece oportunista me parece estupendo. Yo me quedé muy tranquilo escribiendo Invasor.

De verdad, ¿El mundo se acaba todos los días? No. EMPIEZA todos los días.

Mayo… ¿La playa sique debajo de los adoquines? Siempre ha estado ahí, mucho antes de mayo del 68.

Dijo usted en una ocasión: «Si los novelistas no damos rienda a nuestras obsesiones, estaríamos perdidos». ¿Cuáles son sus obsesiones como escritor? Van variando con la vida. Ahora mismo, la convicción de que la literatura que no se compromete a fondo con el ser humano carece de sentido.

La pasión de leer es minoritaria, de acuerdo. ¿Qué cree usted que es peor: leer mala literatura o no leer? Supongo que es peor no leer. Pero no me quita el sueño, creo que cada uno debe hacer lo que le haga sentir bien. Si es no leer, pues que no lea.

«Escribir es intentar saber qué escribiríamos si escribiésemos.» Marguerite Duras ¿A un escritor, le gusta siempre su obra? ¿O escribir es un trabajo en el que uno no encuentra nunca sosiego? A mí escribir me apasiona, me encanta, me divierte… Y en cuanto a si me gusta mi obra… Hay libros que sí, que permanecen. Otros los cambiaría, o tal vez ni siquiera los escribiría. Es curioso cómo, a medida que me hago mayor, los libros que escribí van perdiendo importancia.

¿Qué siente cuando gana un premio?, ¿se emociona como un niño, ve como se incrementa su ego o simplemente es otro acontecimiento mas en su vida? Me emociono, me siento eufórico, me llena de energía, Es magnífico, un “subidón”.

¿Cuando deja de corregir un guión o una novela? ¿Seguiría corrigiendo algo después de publicado? Lo dejo cuando considero que ya está acabado, que todo lo que quise poner, o supe poner, está ya en el libro. Y una vez publicado no suelo ni leerlo.

¿Cómo explicaría usted la sinrazón de esta realidad nuestra donde convive el desinterés más absoluto por la lectura -no hablemos de fracaso escolar, adecuaciones históricas partidistas y otras artimañas interesadas-, y una potencia editorial envidiable capaz de llenar las librerías día sí y al otro también? Vivimos en un mundo absurdo, ¿por qué no iba a serlo este también?

A

cabo de leer el relato ‘Las mujeres de la casa’ (publicado en la revista QUO nº 117) ¿Se ha basado en hechos reales para escribir? A mí personalmente me gustan las pequeñas venganzas literarias contra hechos que no puedo evitar, por desgracia ¿Le ocurre a usted igual? No, es pura ficción, ni tengo cerca un lago lleno de muertas ni conozco maltratadores (al menos, sabiendo que lo son). Y sí, a veces es divertido cometer pequeñas venganzas contra alguien que nos cae mal, por ejemplo. Pero ello no debe alterar la esencia de ningún libro, por supuesto. Son casi bromas personales, que un lector ajeno probablemente ni siquiera capte.

Dice que, aunque se siente escritor, su ilusión es dirigir cine. Si considera que el director es lo más importante en el resultado final de una película ¿No teme una mala crítica? No, las críticas no me conmueven, ni las buenas ni las malas. Yo hago una propuesta y el crítico dice lo que le parece. Su importancia respecto al proceso d ecreación y ejecución de una obra es inexistente, anécdótica como mucho, las buenas y las malas.

Ha dicho que es ambicioso, que algún día le gustaría escribir un gran libro. ¿Qué es para usted un gran libro? Uno que conmueva intensamente al lector.

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