Bio
Asturiano, colaborador de prensa escrita (La Nueva España, La Mirada, Diario 16, Tiempo, Rolling Stone, El País, El Jueves, Cinemanía), radio (La Ventana, Carrusel, Hoy por Hoy, Día a la vista) y televisión (Nada que perder; Noche sin tregua; Channel nº 4; Ilustres Ignorantes); guionista de programas (El hormiguero; Lo más Plus; Más te vale; La última noche); autor de textos promocionales; ensayista (“El ritmo de las tribus”; “La tele que me parió”); biógrafo (“Estamos locos, ¿y qué?”); novelista (“California 83”), lo último de él lo encontramos en Espasa: “Pechos fuera”.
¿Se puede ver la tele a destajo (ya sea como espectador o como estudioso del medio) sin sentirse afectado por una chifladura del 15? Nada es bueno a destajo, hay que dosificar todas las actividades, desde las más mundanas hasta las más elevadas.

(C) La Nueva España (www.lne.es)
¿Qué programa musical rescataría del pasado como ejemplo de lo que debería hacerse y no se hace, si es que lo hubiera o hubiese? PopGrama, Musical Express, La Edad de Oro e incluso la versión diaria de Los Conciertos de Radio 3. Que no existan varios programas musicales es una de las carencias más graves y tristes de la tele actual.
A la hora de escribir, ¿prefiere plasmar ficciones o realidades? Me gustan las ficciones basadas en hechos reales, teniendo en cuenta que el resultado final maneja lo que sucedió de verdad, lo que tú recuerdas y cómo lo recreas. Una vaca no se parece a un entrecot a la plancha, pero son lo mismo. ¿O no?
Acostumbra a decir que le nacieron en Madrid, pero que es asturiano hasta la médula.
¿Qué ama y qué odia de la capital? Amo y odio su enormidad.
¿Hasta que punto marcó su vida aquella tele del pasado?
‘La tele que me parió’, además de una reflexión personal ¿quiso reflejar en su obra la vida de aquellos niños del pasado que hoy somos adultos y la influencia que tuvo sobre nosotros? El libro era unas memorias catódicas. La «ventaja» del monopolio de TVE hasta 1990 es que todos los que vimos la tele antes de ese año manejamos el mismo recuerdo porque no había otra cosa que ver; no se trata tanto de que la televisión «marcara» nuestra vida como que estaba allí mientras éramos niños. Recordar aquella tele es una forma muy cómoda de regresión.
Para escribir ‘El ritmo de las tribus’, ‘La tele que me parió’ y ‘Hombres G. Seguimos locos, ¿y qué” ha necesitado antes un trabajo de investigación (en el primer caso), de análisis (en el segundo) y de periodismo (en el tercero). ¿Cuándo ha disfrutado más: al hacer el trabajo previo, o al escribir luego todo el material que tenía reunido? Y ya puestos, ¿qué lleva más tiempo: el recabar esos datos, o el unirlos todos luego? En el caso de los dos primeros libros hay que destacar que fueron escritos antes del boom de Google; El Ritmo de las Tribus lo escribí a principios de 1997 y la documentación la obtuve directamente de discos, películas y libros. En La Tele que me Parió ya usé algo de internet, pero tiré mucho de memoria y archivos de prensa. El caso de la bio de Hombres G fue distinto: entrevisté a los cuatro miembros por separado (en total, unas 12 horas de conversación), buceé en los recortes de prensa que ellos guardaban (así como en sus fotos personales) y obtuve mucha ayuda de varios fans para obtener material gráfico (entradas, pegatinas, camisetas). Cuando tuve toda la información clasificada me puse a escribir; cada parte del proceso tiene su miga.
A día de hoy, si tuviera que escribir un ‘Ritmo de las Tribus II’, ¿quedaría alguna de las tribus originales, o han desaparecido todas? Todas siguen en activo, pero habría que añadir otras muchas, sobre todo cruces de las ya existentes (¿neohippies?)
¿Considera que la llamada prensa rosa es en verdad prensa? NO y mil veces no. La gran trampa es llamarlos «periodistas» cuando en realidad sólo son cotillas profesionales; se han apropiado de la terminología del medio (exclusiva, fuentes, investigación, reportaje) pero sólo son chismosos que cobran por formar parte del espectáculo. Son muy cansinos.
¿Dedica mucho tiempo a corregir sus obras? Siempre que se lee un original con atención encuentras algo que corregir. Me gusta el proceso de las galeradas porque significan que alguien ha leído con mucha atención tu libro.
¿Cree Ud. que con la tele que sufrimos hoy día, habrá algún ‘Pepe Colubi’ en el año 3000 que pueda escribir una nueva versión de ‘La tele que me parió’? Claro que sí, porque escribiría la tele que él haya visto. Pero quizás no tendría tanta repercusión porque, como ya dije, tuve la «ventaja» de compartir el mismo canal que el resto de españoles hasta 1990.
¿Es difícil ser crítico y actor, al mismo tiempo? Mis «actuaciones» han sido muy tangenciales, creo. No soy nada corporativista ni endogámico, ni en la crítica ni en la «actuación».
La libertad de elegir, es un reto. ¿tenemos lo que queremos o queremos lo que tenemos? Si te refieres a la tele, pienso que no tenemos lo que queremos, pero tampoco tenemos muy claro qué cosas no queremos. Suena liante. No lo es.
¿Se considera un ‘hombre del Renacimiento’, por su faceta de cultivar varias artes? Gracias por lo de «hombre». Sería incapaz de admitir que cultivo varias artes. Prefiero calificarme como disperso.
¿Qué opinión tiene de Boris Izaguirre como escritor? De sus novelas sólo he leído Azul Petróleo y recuerdo haberla disfrutado mucho. Me gustaría que muchos lectores que tienen una imagen frívola de él superaran ese prejuicio.
He estado leyendo algunas reseñas de usted y usted es una persona polifacética. Mi pregunta es ¿Cómo se lleva eso de ‘tocar tantos palos’ como por ahí se dice en un mundo donde se te ‘aconseja’ si no se te ‘empuja’ a la especialización? Nunca he tenido una vocación clara y definida. Lo que más he hecho en mi vida es dibujar, y nunca he llegado a nada serio. Lo demás ha venido de casualidad, sin haberlo buscado realmente (radio, artículos, libros, tele). Considero que he tenido mucha suerte.
Y en lo que concierne a la televisión se me ha ocurrido esto: En países europeos como Francia y Gran Bretaña, las televisiones públicas se orientaron hacia una programación que ha tratado de ser variada, y de calidad. Mientras que los tele shows, los concursos, aquellos programas capaces de hacer subir el índice de audiencias, así como la publicidad han quedado en manos de las cadenas privadas ¿Qué le parece nuestro modelo de televisión. Cree que deberíamos cambiarlo? Respecto a nuestro extraño y absurdo modelo televisivo, recomiendo estar muy atentos a los artículos de Juan Cueto, que siempre lo explica mucho mejor desde su propia experiencia como espectador y ex-ejecutivo televisivo en España e Italia. En pocas palabras: hay muchos comensales para tan poca tarta y las cadenas generalistas siguen pensando en un 20% de share como poco. Es demencial.
Usted opinaba que las primeras ediciones de Gran hermano eran todo un fenómeno social, ¿no había previsto que iban a degenerar en una bazofia incomestible e indigerible como las posteriores? Nadie lo preveía en el año 2000, cuando empezó el primer GH. En efecto, las parrillas se llenaron de programas que diseccionaban y amplificaban las vidas de los concursantes que iban saliendo de la casa y aquello pronto empezó a oler mal. Pero seamos optimistas: sigue habiendo reality, pero mucha menos que hace cinco años.
¿Opina que en Asturias hay buenos directores de cortos? ¿Podría citarme alguno? Hay muy buena cantera y conozco personalmente a muchos. En representación de todos ellos nombraré a Sergio G. Sánchez como ejemplo de corto impecable (7337) y carrera lenta pero segura hacia el largo
Supongo que el paso por la televisión nacional le ha aportado muchos buenos momentos, le sigo bastante porque creo que tiene esa capacidad de improvisación que en un directo es muy positiva. ¿podría citar algunos de sus mejores recuerdos? Hay varios, pero por alguna razón ahora mismo me viene a la cabeza un día en que me comí una Pantera Rosa de un bocado imitando a la Diana de la serie V cuando se comía una rata. Ya sé que no parece el colmo de la intelectualidad, pero no estaba preparado y me sorprendió cómo el realizador Alex Miñana (ahora en El Hormiguero) captó la imagen desde la cámara adecuada.
La televisión, como el cine en mi opinión, se sostienen en los cimientos del guión. ¿qué opina del guionista, como profesión y como persona? ¿se puede vivir de ello y no morir en el intento? ¿El guionista como persona? Pues hay santos benditos y perracos mezquinos, como en todas las profesiones. Yo he sido guionista de programas de televisión y, en general, no lo recomiendo como profesión sana por la presión y el ritmo de trabajo que supone. Estoy generalizando, lo sé; cuando escribía sketches para el Más Te Vale XXL de Javier Coronas fui el tipo más feliz de la Tierra.
Después de haber conocido y participado en tan diversos medios como los libros, la tele, la radio, la prensa. ¿Cuál cree que es el medio que transmite mejor y que más se acerca al público? Cada uno tiene su espacio y función, así como cada persona tiene su momento para cada formato. Siendo puntilloso, resulta evidente que la radio, por inmediatez, es la que «más se acerca», pero un libro de Irvine Welsh, un capítulo de Los Soprano o un artículo de Javier Cuervo también transmiten que dan gusto.
Pocos días después de que el Príncipe Felipe y Letizia Ortiz anunciaran su compromiso, publicó en ‘La Nueva España’ el artículo ‘¿Letizia que?’ y una serie de artículos sobre el evento durante las semanas previas al enlace, recogidos todos ellos en Diario Disperso, ¿qué opinión tiene ahora de Letizia Ortiz y de lo que ha significado su matrimonio con el príncipe? Su matrimonio con el Príncipe ha significado el adelgazamiento de Letizia. Ha pasado de bella periodista a huesuda princesa.
Pepe, tengo una gran curiosidad, me da la sensación de que CUATRO es un nido de asturianos, y todos por cierto, inteligentes, brillantes, cultos… Ana Garcia Siñeriz, Enrique Bueres, Pepe Colubi, y más… ¿Qué arte os dais para reuniros todos allí? Por cierto, si ves a Ana, le dices de mi parte, que ‘cuando sea mayor’ quiero ser como ella, inteligente, glamurosa… ¿O me equivoco en esta imagen? Me encantaba la pareja que hacía con Boris. ¡Y no te olvides de Marta Reyero! No hacemos nada por juntarnos, la vida nos lleva por esos caminos (a ellos más que a mí). Y entre tú y yo: a mí también me gustaría ser Ana Siñeríz. Además de inteligente y glamurosa (que lo es) hay que añadir humilde y divertida; para mí fue un gran apoyo en Channel y le estaré siempre agradecido. Estoy totalmente de acuerdo: en pantalla daban como una pareja estupenda (vale, no soy imparcial, pero me gustaban y divertían mucho).
¿Se ha quedado alguna vez atascado en una frase? Si la respuesta es afirmativa. ¿Tiene algún truco para salir del paso? Claro que me atasco. No tengo un truco interiorizado. Supongo que actuar con naturalidad, a todo el mundo le puede pasar.
Para que la inspiración no le pille a contrapie, ¿es usted un escritor de los de libreta en mano, o de los de libreta mental? Soy más bien de servilleta o incluso de apuntarlo en la agenda del móvil, pero lo hago muy pocas veces. A mí la inspiración me viene sólo cuando estoy escribiendo. Y a veces ni por esas.
A raíz del fallecimiento de Rafael Azcona he tenido varios debates sobre el peso del guión en la televisión y el cine respecto a otros aspectos (interpretación, dirección, dirección artística, etc) ¿Qué importancia cree que tiene la palabra escrita, el guión, dentro de las artes audiovisuales? Personalmente yo me hago eco de la opinión del propio Azcona, quien afirmaba que el guionista debe ser una herramienta a disposición del director. El guión pesa mucho, aunque el guionista no tenga el reconocimiento que se merece (y no sólo palmaditas en la espalda, también me refiero al dinero). Estoy de acuerdo con Azcona. La primera vez que escribí para un programa de televisión fue en La Última Noche de Tele 5 y yo era nuevo en esas lides; cada martes nos reuníamos en Madrid 12 guionistas y nos repartíamos los temas. Me llamó la atención que algún guionista más curtido se quejaba al director porque le retocaban los sketches a la hora de rodarlos. Nunca entendí su queja: me parece normal que, sobre le terreno, un director adecue el texto a una versión más operativa.
Hace años, en un máster de Guión, el director de un programa afirmó que los guionistas deberían decidirse entre escribir detrás de las cámaras o actuar delante de ellas. Concretamente se refería a los primeros pasos de Pablo Motos en la televisión. Sin considerarlo una crítica, fue un comentario personal y bastante amable, ¿qué opina usted de esa afirmación desde su experiencia personal? ¿Cree qué el guionista debe respetar la barrera de los focos? No me parece una barrera tan sagrada ni tan insalvable. Si eso fuera así, no existiría la comedia stand up y nos perderíamos a George Carlin o Jerry Seinfeld, por nombrar dos muy distintos. No sé si ese director se refería al guionista que también dirige; pues estamos en lo mismo, si no se pudieran hacer ambas cosas nos cargaríamos gran parte del cine indie. Ojo, también es cierto que la autocrítica y el conocimiento de los propios límites es un arma que no todos saben usar. A mí me han propuesto hacer monólogos y siempre me he negado; no es mi terreno.
Escuché su voz a través de las ondas, tumbado en la playa reí sus artículos veraniegos en Lne, tengo alguno de sus libros,… Este prólogo es para expresarle que es todo un placer el poder realizarle unas preguntas, muchas gracias por su tiempo y dedicación. Ha trabajado para la radio, la televisión y el cine, es famoso por sus chistes, en una entrevista ha declarado que el estar en contacto con otras personas (una espicha sería uno de los ejemplos supremos) es una puerta al conocimiento y por tanto a la creación literaria. Estos datos nos hablan de usted como una persona extrovertida y con “gracia”; en gran parte de sus escritos usted destila humor por los cuatros costados, ¿cree que tener una personalidad como la suya favorece el poder hacer reír al lector o una persona amargada, introvertida y enfermiza con un poco de ingenio y dedicación también puede lograrlo? Gracias por esos elogios desmesurados; por favor, si encuentras a mi madre por la calle, se los comentas. Respecto a la pregunta, te diré que Woody Allen es una persona amargada, introvertida y enfermiza. Eso es todo, señoría. Y por el contrario, ¿se siente usted incómodo escribiendo relatos, libros o artículos dramáticos y deprimentes? Nunca he escrito libros dramáticos (si son o no deprimentes deben decirlo los lectores). He escrito artículos serios y reflexivos, pero me siento más cómodo manejando la ironía, sin olvidar que a través del sarcasmo también se pueden decir las grandes verdades. Me fastidia que el humor se considere un arte menor.
¿Qué ha significado para usted escribir su primera novela? Escribirla fue un reto. Verla publicada, una felicidad descomunal. Entre una cosa y otra pasaron cinco añazos, que se dice pronto. Las reacciones tan positivas de los primeros lectores son una fuente continua de gozo, lo bueno ahora sería que la gente que no me conoce de nada llegara a la novela.
El escribir siempre en clave de humor y utilizar la ironía ¿es algo que sale de forma natural? ¡Y tanto! Para mí es un mecanismo de defensa, incluso en las situaciones más penosas.
Qué es la tele, un entretenimiento, una aberración o una fuente de inspiración? Es todo eso y mucho más: ilusión, mezquindad, alegría, sufrimiento, pasión, desidia, sorpresa, rutina… La tele, como todo, es un maravilloso y asqueroso compendio de la vida. Ostras, creo que estoy desvariando.
¿Qué clase de medicación se toma para evitar acabar internado? Aguacates Hass con anchoas de Castro Urdiales.
¿Aceptaría el puesto de director general de TVE? Ni loco. Antes me haría corista de David Bisbal, fíjate.
En un programa siempre suelen ser varios los guionistas ¿Cómo se hace el trabajo en grupo? ¿Cada uno aporta sus ideas y luego deciden entre todos lo que está mejor o qué es lo que sobra, o cada uno tiene asignada una parte, un capítulo o un personaje? Sólo te puedo hablar de mi experiencia en programas de humor, nunca he trabajado en una serie. Para los sketches de La Última Noche o Más Te Vale hacíamos propuestas en común y después repartíamos tareas. En El Hormiguero (cuando era semanal) hice desde chistes para el monólogo de apertura hasta preguntas para el invitado e incluso ¡propuestas de experimentos para Flipy! Para decirlo en dos palabras: de todo.
En televisión en un programa en directo, ¿todo está escrito en el guión o hay lugar para la improvisación? Sí es en riguroso directo siempre hay sitio para la improvisación; en Channel había muchísima (y en mi caso, por inconsciente, más). Por supuesto que había una escaleta y unos temas predeterminados pero el ritmo del directo marcaba el rumbo, el orden y la perturbación.
Ha manifestado que la televisión forma y deforma, ¿de qué manera forma y deforma la TV de hoy día? ¿No cree que afortunadamente cada vez se ve menos Televisión? Hoy en día, y generalizando, ¿Dónde estás corazón? deforma y Los Soprano forma. Estoy de acuerdo en que cada vez se ve menos tele, pero también hay más pantallas (consola, móvil, etc). Insisto: la tele no es mala en sí, somos nosotros los que hacemos un mal uso (no se puede pretender que cada vez que la encendemos haya algo interesante; hay que invertir el hábito y encenderla cuando sepamos que hay algo que nos interesa).
Ha trabajado con Pablo Motos en el Hormiguero. ¿realmente se divierten haciendo el programa ó solo es actuar segun indica el guion que toca ese día? ¿es dificil hacer guiones para la televisión? El Hormiguero es un programa duro y Pablo es exigente, pero más currante que nadie, ahora bien: hacer un programa como ese sin divertirse sería un tormento. Se ríen y mucho, no sólo delante de la cámara.
Se confiesa adicto a la televisión, pero ¿considera que es una adicción mala o buena? Si contesta que buena diga por qué, y si contesta que mala, igualmente. La palabra adicto da mucho miedito, pero te diré que soy adicto a la tele igual que lo soy a los entrecots, las playas, los besugos al horno, los baños en el río o los helados de tiramisú. En ese sentido la tele es una buena adicción porque me hace pasar buenos momentos, incluso con programas nefastos e infumables (por ejemplo, acabo de tragarme en La 2 la que quizás es la peor película de la historia del cine español: Escuela de Seducción. Era tan avariciosamente mala que no pude despegarme de un despropósito tan gigantesco).
¿Es una adicción que recomienda a todo el mundo o por el contrario preferiría que fuera una droga prohibida o que desapareciera del mapa? Repito: hagamos un uso racional del electrodoméstico. Ver la tele da colesterol, pero del bueno.
Cree que tiene muchos enemigos a causa de sus opiniones y críticas o se siente respetado por la gente? Con toda franqueza: no tengo enemigos ni me siento respetado, es decir, me siento invisible. Cuando saqué Planeta Rosa creí que podría pasar algo, pero me golpearon con el abanico de su indiferencia. Y mi teoría es que casi nunca pasa nada. Nada de nada.
¿Qué escritor@s famosos pueden considerarse amigos suyos? ¿A cuáles considera usted amigos? Sé lo que es «escritor», pero tendrías que definirme «famoso» y «amigo». Gran escritor y mejor amigo es Manuel García Rubio, pero me temo que no es famoso, al menos no tanto como merece su obra. Un día me encontré en el metro de Barcelona a Quim Monzó y me invitó a comer a un italiano, ¿valdría? Esto me recuerda que en cierta ocasión, y por motivos de trabajo, cené a solas con Brice Echenique; fue hace años en Gijón y él seguro que no me recuerda, así que tampoco vale…
Si la vida es puro teatro y el mundo un escenario ¿Cuál es el secreto para crear un gran guión? Si es cierto lo de la vida y el escenario, todos y cada uno de nosotros seríamos personajes con presentación, nudo y desenlace. Todas las vidas son grandes guiones, no descubro nada nuevo pero no está de más recordarlo.
¿Podría describirnos de forma literaria y breve como recuerda su primer encuentro con un televisor? Lo haré a lo Monterroso: «Cuando despertó, el televisor todavía estaba allí».
En una entrevista, usted dijo que la tele ha pasado de un ‘realismo casi sucio’ a una ‘dulcísima conexión entre la violencia, el sexo, y el drama puro y duro’. ¿Podría explicar un poco más en qué consiste esa conexión? Supongo que hablaría de Los Soprano, que me parece la cumbre de la televisión; nunca ha habido algo así, ni lo habrá. Si has visto la serie entenderás esa perfecta conexión entre violencia, sexo y drama.
De todos los proyectos en los que ha colaborado, con cuál se ha divertido más? Como ya me he olvidado del estrés creo que diría los seis meses que me pasé preparando todos los textos de promoción (pressbook, libro oficial, notas de prensa, documentales) de la película La Gran Aventura de Mortadelo y Filemón. La oficina de prensa del Festival de Cine de Gijón o el primer Encuentro Internacional de Fotoperiodismo (que dirigía Javier Bauluz) también fue toda una experiencia. Y los conciertos de grupos británicos de reggae que organicé en España a finales de los 80. Y los artículos de Diario Disperso fueron todo un reto. Y el TeleVicio dominical que hacía en La Nueva España o el TeleTipo que escribo en El Jueves desde hace dos años. Y por supuesto, contestar vuestras preguntas.
De todos los programas televisivos en los que ha colaborado, sea de la manera que fuere, ¿cuál destacaría por su originalidad y creatividad? Todos eran creativos, pero guardo especial recuerdo de Más Te Vale (Canal Plus) y Nada Que Perder (Paramount Comedy); en ambos casos éramos equipos de sólo cinco o seis personas y eso exige esfuerzo, profesionalidad, locura y risa.
De las series españolas que se emiten actualmente, ¿hay alguna a la que usted de haría una buena crítica y porqué? Muchas gracias, Sr. Colubi y espero que le haya gustado el café al que le ha invitado Tino. Soy muy cafetero, ¡pero mucho! Me gustaba mucho Gominolas pero me quedé solo defendiéndola, ¡no tengo criterio! De hace años recuerdo con pasión El Grupo y, más recientemente, Mujeres. Ahora mismo soporto Cuestión de Sexo y poco más.
En primer lugar hoy es necesario decirle felicidades por su ‘nuevo hijo’. ¿California
83 es ligeramente autobiográfico, muy autobiográfico o totalmente autobiográfico? Ligeramente autobiográfico. Yo lo pasé mejor que el protagonista, pero compartí varios de sus momentos penosos.
Usted que conoce bien la TV ¿Quién le gustaría como actor para representarle en la pantalla en sus años de joven californiano? Sé que muchos dirían Pepón Nieto, pero yo creo que Ashton Kutcher reflejaría fielmente mi ser (no cuela, ¿verdad?)
A qué piensa que se debe que ninguno de los canales privados de TV dedique un programa a la literatura? Pasa lo mismo con la música… Se debe al círculo vicioso de pensar que la gente quiere otra cosa. De todas formas, tampoco olvidemos que las privadas son empresas, no ONG’s; quizás hay que buscar nuevos modelos de programa literario (y, sobre todo, darle tiempo a consolidarse). Que no haya programas de libros es otra buena prueba de que NO tenemos la tele que queremos.
¿Qué libro recomendaría leer al protagonista de su último libro? La Conjura de los Necios
Leyendo su “Diario Disperso” me vienen a la cabeza dos preguntas:
Si un mal fario le provocase un telele de verdad -no esos lapsus cómicos- y acabase siendo un hombre aburrido ¿en qué se concentraría? Es la pregunta más hipotética y laberíntica que me han hecho jamás… Si fuese aburrido me concentraría en mi propio aburrimiento, que no es poco.
Teniendo en cuenta que atiende, entiende y resume con guasa inteligente la miga de los sucesos cotidianos ¿le dan pena las historietas de algún humorista de la televisión? ¿Pajares? ¿Esteso? ¿Manolo Vega? Pues sí que dan pena. Existen dos tipos de humoristas: el que se lo toma sólo como profesión (quizás un cómico más trasnochado) y el que lo tiene como impulso vital y, además, vive de ello (Miki Nadal, Javier Coronas, Joaquín Reyes). Los primeros lo pasan mal cuando la vida profesional no funciona como esperan y los segundos se ríen mucho más.
En el prólogo de su libro “La tele que me parió” confiesa su adicción pasada y presente a la televisión. He disfrutado con su lectura recordando escenas y series que casi tenía olvidadas. En su vida cotidiana, entre trabajo, tele, familia, ¿cuánto tiempo dedica a la lectura? Mucho menos del que debiera, lo digo en serio. He dejado de comprar revistas, por ejemplo, porque me quitaban mucho tiempo.
¿Piensa que en la televisión actual existe algún programa que sea enriquecedor para el individuo? Toda experiencia enriquece de un modo primitivo; si buscas alimentos más elevados o nutritivos no puedes quedarte sólo con la tele. Una buena entrevista a un personaje de interés (no necesariamente culto) puede resultar hipnótica y muy enriquecedora.
Soy asidua del Canal Paramount Comedy y veo, a veces en directo, otras en reposiciones el programa NST, ¿hay tan buen rollo como parece a simple vista entre todo el personal? Hay incluso mejor rollo y entre todos: técnicos, producción, colaboradores… Lo pasábamos bien mientras nos ganábamos el sueldo, pero también había responsabilidad.
¿Qué diferencias había entre NST y Nada que perder?. Mi pregunta es porque a mí me parecían prácticamente iguales con el único cambio del presentador. Claro, pero ese es el gran matiz: no era lo mismo Dani Mateo que Ricardo Castella, cada uno tenía un registro que marcaba el tono y ritmo del programa, ya que el monólogo de apertura y las entrevistas pasaban por ellos. El modelo de programa ya estaba inventado en USA; es el presentador el que pone su sello.
Hay ficción más delirante que la realidad? Si es otra forma de decir que la realidad supera la ficción, totalmente de acuerdo.
Muchos escritores dicen que hay que tener cuidado con lo que se publica pues te puedes arrepentir más tarde, ¿se arrepiente de algo que haya escrito? No tengo una obra tan importante o trascendente como para andarme ahora con remilgos.
Y, por último, ¿qué quiere para merendar? Mmmmm… Un café largo con poca leche y una tostada con mantequilla y mermelada de naranja amarga.
Critica la tele basura y su libro, que versa sobre el tema, va en la tercera edición. ¿No debiera estar agradecido de tanta miseria humana que le está dando de comer? Mi libro NO versa sobre la telebasura sino sobre las series, buenas, malas y regulares que vi durante mi vida. De todas formas, si tuviera que comer de lo que cobré de esas tres ediciones estaría más delgado que Letizia.
Habla de “famosotes” refiriéndose a la gente de GH y otros parecidos que verdaderamente proliferan como las ratas. Y mi pregunta es ¿Acaso son mejores los hijos de famosos que no dan palo al agua y viven de ser hijos “de”? ¿Y que me dice de los cantantes famosos que viven de mover la boca como peces en el agua mientras suena el Cd entre bambalinas? Le remito a mi libro Planeta Rosa (ediciones El Jueves) para que vea que no dejo títere famosete con cabeza
