Vendo palabras amables, besos de amor lujuriosos, abrazos de amante oculta, sonrisas para hombres sosos; vendo cariño sobrante para aquellos que no tienen, y enseño a pintar caricias cuando blanquean las sienes; vendo ilusiones cumplidas, sueños de niños inocentes, soluciones a imposibles y calma a los impacientes.
Se venden versos de amores para los desencantados, lágrimas de cocodrilo para quien nunca ha llorado.
Se alquilan cajas de risa, miradas de complicidad, susurros a oídos sordos que no saben escuchar.
Compro sacos de alegría, metros de seguridad, locales de ira y rabia para encerrar la maldad.
Se subastan ilusiones, veamos quien puja más; todo se vende en la vida, incluso la falsedad.
Se reforman pensamientos a aquellos que se sientan mal; la euforia es un sentimiento que aporta tranquilidad.
Se ofertan nobles propósitos, clases de sinceridad, hechos y buenos modales, silencio en la soledad.
Se enseña a pinta el aire, a ver la vida de rosa, a cabalgar en el viento, a conjugar verso y prosa.
Se regalan pensamientos inmorales o decentes, cada quien que los maneje como crea conveniente
Se oferta vergüenza y miedo, humildad, tedio y rencor, asco, confianza y deseo, soledad y desamor; todo en envase de vidrio para observar su interior, acreditado con firma por si hay reclamación.
Se vende casi de todo, se compra más y mejor, palabras y más palabras, frases llenas de valor, no se gastan con el roce, sujetas a tasación porque nos hacen sentir, muestran del ser su interior. Palabras plenas de letras que siempre al paso del tiempo, van perdiendo su valor… palabras que lleva el viento.
bolerodemayo

