Veneno en el plato

La fidelidad puede matar. Sobretodo en gastronomía. Por lo menos son las conclusiones preliminares del Juez Cachopón. José Hernani no es un principiante. Dos estrellas Michelín desde hace doce años— y según algunas fuentes, a punto de recibir la tercera,— una fama merecida y un tratamiento de sus productos siempre de primera calidad y frescura, nos permiten afirmar que no se lo toma con ligereza a la hora de aderezar sus platos y no suela dejar nada al azar. Entonces, ¿cómo ha podido servir una cena mortal a su mejor cliente?

El excéntrico y controvertido millonario danés Rato ’nzi Tøper Ess, cuyo imperio está fundado sobre la fabricación de veneno antiparásito de todo tipo era fiel a la cocina de José Hernani. Cada vez que venía a Asturias, cenaba todos los días en su restaurante Don Fermín, plaza del ayuntamiento. Llegaba a las 8:30, tomaba un whisky irlandés con Perrier y sin hielo de pie en la barra, se sentaba a cenar poco antes de las 9:00 y se marchaba a las 10:30 después de vaciar media botella de whisky como única bebida, sin tomar postre ni dejar propina. Pero el pasado martes, si no hubo propina, tampoco hubo cuenta, y Tøper Ess se despidió cayendo en su plato, envenenado con mata-ratas.

Corre Ham, corre, por Arquitecturizando

Mientras los especialistas de las artes culinarias y los grandes expertos gastronómicos se perdían en debates sobre la existencia o no del riesgo cero, la policía estudiaba otra perspectiva más pragmática: la de la víctima.

Aunque no queda descartada la venganza de una camarera rencorosa, la mujer desconsolada, la amante desesperada y el hijo desdichado de Rato ’nzi abren ya bastantes pistas como para no echar la culpa al personal del restaurante. La victima tenía una personalidad muy compleja y muchos enemigos, tanto a nivel profesional como personal, lo que hace predecir que la resolución del asesinato tardará en conocerse…

oscarfarkoa

Fotografía Corre Ham, corre, de Arquitecturizando. Reproducida con permiso.

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