En Villaquejines del Páramo, un grave suceso a la población ha conmocionado.
Treinta jóvenes parejas, con sus ahorros se habían asociado, para con una constructora, un bloque de viviendas promover.
Años llevaban preparando la promoción de sus viviendas, con el Ayuntamiento habían hablado, tenían terrenos y parcelas cedidas por sus propietarios.
El famoso arquitecto Manolo Cementón, el favor les había hecho del proyecto regalar, aún a pesar de su escasez de tiempo y sus obligaciones de viajar.
Todo estaba preparado, los créditos de los bancos, los permisos de construcción, las ganas de trabajar y las bendiciones del Señor.
Hasta la Iglesia en el proyecto se había implicado, las ganas de los jóvenes al cura del pueblo habían conmovido, y hasta al propio Arzobispado.
Para la inauguración de las obras el Arzobispo al pueblo se desplazó, un sermón que les echó, una serie de recomendaciones y hasta la Divina Bendición.
Pasados varios meses las obras se pararon, todos preocupados al constructor que llamaron. Las respuestas de la empresa difusas e inconexas, a todos extrañaron.
De pronto una sospecha sobre el pueblo se cernió, ¿nos habrán estafado?, Señor di que no.
Las pesquisas de los afectados, pronto dieron su fruto, lamentablemente el dueño de la constructora se había fugado, con el dinero de sus ahorros y un cochazo que se había comprado.
A día de hoy nadie al estafador ha encontrado, las fuerzas del orden siguen investigando. Pero a los pobres estafados nadie les ha recompensado.
Navegante*
