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de El Taller de las Palabras

Poesías

Nuestras poesías.

En el vértigo de la vida, de Encarna Navia Vázquez.
Tiempo lento, de Teresa Barbón.
Bárbara, de Teresa Barbón.
Soneto para el chico de ayer, de El Portu.
Haikus en junio, de Evelia San Juan.
Al caer el sol, de Bolero de mayo.

Fotografías

Comentarios de fotografías.

Tras la jornada, de Encarna Navia Vázquez.
Satirión manchado, de César Fernández.
El baile, de Diego Martínez Castañeda.
Atardecer, de Bolero de mayo.

El criticón

Relatos

En este número y a modo de sentido homenaje, hemos vuelto a emplear la primera frase de uno de esos libros cĺásicos, sobradamente conocido, como es 1984 de George Orwell.

Así pues, todos los textos comienzan con la misma frase que éste libro, "Era un día luminoso y frio de abril y los relojes daban las trece horas" pero los autores han desarrollado, cada uno por su lado, los diferentes escenarios.

La moto de Matías, año 2090, de Laurentis.
Los olores del mar, de Gabino Sánchez Llamazares.
El cliente, de Judit.
Sincronía para Ramón, de Evelia San Juan.
La sorpresa, de Beni Patallo.
Soledades, de Llagos.
Cita a ciegas, de Encarna Navia Vázquez.
Lectura inacabada en aquel mes que no era abril, de Velasco.
La turba, de Diego Martínez Castañeda.

Microrrelatos

Los microrrelatos son, en esencia, pequeñas piezas de 140 caracteres (el equivalente de un mensaje de móvil) en donde está condensada una historia. En este séptimo número de la revista hemos inaugurado una sección en donde dejaremos nuestras pequeñas perlas.

El relato erótico más corto de la historia, de Yose Álvarez-Mesa.
Mirada crujiente, de Heasme.
Llámame, de Diego Martínez Castañeda.
Otro cuento, de Llagos.
Senilidad, de Llagos.
Manirrota, de César Fernández.
Libertad, de Bolero de mayo.
El enfado, de rubazquez.
Sueños de una vida, de Encarna Navia Vázquez.

Lorenzo Silva

Es usted un escritor muy prolífico y ecléctico (novelas, literatura juvenil, infantil, libros de viajes...

Editorial: Tribulación

Buscando efemérides del 30 de junio, día que se publica esta revista, aparece la derrota de Hernán Cortés a manos de los aztecas la noche del 30 de junio de 1520 en Tenochtitlán (hoy Ciudad de México), denominada “La noche triste”. Hacer un paralelismo con el oficio que aquí compartimos es fácil: tribulación. Tanto en su acepción de congoja como de adversidad, los que componemos este taller virtual sabemos un poco de tribulaciones, de derrotas, de noches tristes, de dudas, de tormentosos sueños que se rompen más allá del papel y de luchas encarnizadas para transcribir todo aquello que queremos contar.

Hoy estamos embarcados en el beligerante proyecto de escribir una novela, cosa impensable para algunos hasta un momento antes de ponernos con ello. Nos adentramos en territorio enemigo con el arsenal a nuestro alcance, que casi siempre es insuficiente, pero lo bueno de pelear por lo que uno quiere es que van apareciendo nuevas armas por el camino, y que muchas veces el tesón es más efectivo que la más afilada de las espadas.

No sabemos qué pasará en este particular combate, si está perdido de antemano o saldremos victoriosos. Pero hemos de pensar siempre que nuestro proyecto no acabará en derrota, porque nunca se lucha para perder. Y en realidad, puede que dejemos en el camino sangre sudor y lágrimas, y atravesemos noches tristes en las que nos parece que nada tiene sentido o que nos estamos equivocando, y perdamos tantas batallas que nos sintamos prófugos de todo. Pero nunca, nunca, perderemos la guerra. Porque en ella revolotean como estandartes todas aquellas páginas que forman ya parte de nosotros. Y eso es siempre una victoria.

Yose Álvarez-Mesa. Junio de 2009.